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Razones detrás del escenario electoral costarricense actual (segmentación y mensaje)

A continuación quisiera profundizar en algunos de los factores que explican la realidad electoral al día de hoy, con base en el último estudio de opinión pública. Dada la imagen preexistente, el enfoque que se impone es desde el punto de vista del partido en el gobierno, los elementos que entran en juego desde el punto de vista de la comunicación, los de índole material y luego algunos otros referentes a sus dos principales oponentes. La pregunta que muchas personas se hacen hoy es ¿por qué Araya ya no está al frente en las intenciones de voto? Veámoslo.

Un PLN desdibujado, mal conceptualizado, con un candidato con perfil débil (autoinfligido) y con la realidad en su contra. 

Elementos de comunicación política: 

  • Una campaña conceptualmente mal enfocada y que nunca permitió despegar al candidato de la figura de ser Alcalde, y lejos de catapultarlo a la Presidencia, lo amarró al plano municipal de candidato “constructor” ergo de “cemento y varilla”, no al de pensador y estadista necesario.
  • No ha sido una campaña de comunicación que le permita salir de la pesadilla de una 2da ronda, disruptiva, sino que más bien profundizó sus contradicciones (el desempleo reinante es producto del ejercicio en el poder de su propio partido) y expuso al candidato a críticas aún más profundas, flanco fácil de ataque espontáneo sin necesidad de mucha creatividad, cuya respuesta obvia es “no se le contrata, punto”.
  • Una campaña de corto alcance, de soluciones a problemas que no apuntan a aquellos que son estructurales y que debía evitar a toda costa como el modelo de desarrollo y sus consecuencias. Ha sido el gobierno quien le “robó la vuelta” a su candidato apropiándose de los procesos de concertación para la discusión fiscal, por ejemplo, y aunque carga todo el peso del costo político, existe consenso entre todos los actores involucrados que las mesas de negociación y el proceso completo ha sido positivo. Precisamente lo anterior posiciona una vez más a Araya ni como ideólogo ni pensador, y las acciones de gobierno terminan de liquidarlo, constriñéndole a la figura de “constructor” y no como Estadista para encarar los grandes retos nacionales.
  • Araya se alejó de los debates, en momentos en que no porque sean definitorios en sí mismos, sino porque en la actual coyuntura son comparativamente más difundidos, buscados y cubiertos por la prensa, justo cuando se adolece de recursos para pautar campañas publicitarias que logren silenciarles. Queda en la mente de las y los electores la frase que Araya opta por no ir a las “entrevistas de trabajo”.
  • Víctima del desenfoque conceptual, resultado de todo lo anterior, y a falta de un mejor mensaje, de una imagen diferente, se le confinó a la de un “constructor” del que ahora no podrá salir. Como aquellos actores que quedan encerrados en un papel del cual nadie ya los imagina de manera distinta y por lo tanto, sin poder aspirar a un protagonismo significativo.

La realidad en su contra:

  • Hoy el PLN es el partido a vencer, es el que está en el poder y eso es innegable. Este es el gobierno más impopular de la historia reciente y eso no es fácil quitárselo de encima…. Menos cuando se hace lo propio para no tener un proceso real de rompimiento y cuando lo más lejos que se estuvo fue durante el proceso de la carretera San Ramón San José.
  • El antiliberacionismo ha sido la constante desde el principio de la campaña, el voto castigo se sabría que vendría y Araya es hoy la cara visible (y posible) de que todo continúe – si se ve de manera optimista – por lo menos igual.  El propio candidato ha sido su lastre, y pese a ser el más conocido de todos los postulantes a la Presidencia de la República, desde el principio no contó con la mayoría de la población electoral, ha sido grande entre pequeños.
  • Hoy el PLN está en su nivel más bajo histórico de simpatías partidarias, eso le imprime al candidato una pesada carga, con un techo que muy rápidamente alcanza y que le impuso desde el inicio un “hasta aquí”, confinándole al estancamiento.
  • Ejemplo de todo lo anterior es que se duplicó la cantidad de personas que afirman jamás votarían por Araya. Mientras que para setiembre este grupo era de un 15%, para noviembre alcanza el 35%.
  • La oposición – antes especialmente liderada por Rodolfo Hernández – se movió, abandonó al candidato y cualquiera que le sustituyera desde el PUSC, y migró hacia José María Villalta. Siendo este el candidato que el mismo PLN ha escogido como su adversario, pues consideró que no le resultaba el más peligroso, sino el PAC.
  • Otros elementos adicionales pueden venir de gazapos y yerros en el tratamiento de la imagen, además de los ya señalados. Hoy ya no es cierto el dicho de que se busca que “hablen, aunque sea mal, pero que hablen”. La aparición de Araya en el camerino de la selección nacional de fútbol  y el famoso “casado de mil pesos”, han contribuido a la deteriorada imagen de Araya, que hoy busca en vallas color celeste, votos más allá de sus propias tiendas partidarias que le den una bocanada de aire fresco.
  • Para cerrar con broche de oro Araya lanzó su campaña de “caravanas de la salud” en una población que si bien es cierto ha pecado de ser víctima del clientelismo en el pasado, es hoy una de las más críticas y enconadas contra las acciones del PLN desde el Gobierno. Los grupos más vulnerables socioeconómicamente le pasan la factura al PLN y aunque este mire hacia fuera del Gran Area Metropolitana no hará más que traer a la memoria las profundas omisiones en la atención de los problemas sociales especialmente en esa Costa Rica, donde el modelo de desarrollo no se ha asomado más que para sumirles y mantenerles en la pobreza.

Escogió al enemigo que le está llevando a lo que hoy enfrenta:

  • El propio PLN ha basado su estrategia en desatender, en no responder y evitar a toda costa subirle el perfil al Partido Acción Ciudadana y su candidato. Cumplen así con una regla de oro, supuestamente, de no prestar atención a quien no se quiere que sea visto como su oponente. Ejemplo de ello es que cuando el candidato Luis Guillermo Solís lanzó un spot en el que le dice a don Johnny Araya que no lo contrataría, quien le responde es un candidato a diputado del PLN, pero no el candidato a la Presidencia de la República. Detrás de esta pretendida estrategia está el evitar precisamente que se vea al PAC como la opción al PLN, pues efectivamente es el partido que en una ocasión les hizo temblar, aún teniendo el PLN a su líder más fuerte de los últimos 20 años. Sin embargo, el PLN se decidió por el “divide y vencerás”, pero escogiendo como su contendor y enfilando sus baterías contra un partido pequeño, con un líder joven, sin mucha experiencia, de izquierda, con el cual se supone es fácilmente diferenciable. Lejos de ello puso la atención de la opinión pública en aquel que efectivamente hoy les tiene contra las cuerdas y que aceptó el reto y ha sabido sacarle provecho a la oportunidad de oro que el mismo PLN le ha dado.
  • José María Villalta, hoy en empate virtual con Araya y con un candidato con ya cuatro campañas presidenciales y un mensaje populista al extremo, ha resultado un buen lector de la realidad. Supo primero separarse en imagen de su antecesor y maestro, de la típica frase compleja, complicada por un lenguaje propio de los partidos de izquierda de los años 70, panfletaria y complicada incluso para quienes estudian ideologías, para adoptar un discurso raso, cotidiano y sí muy vehemente contra el estado de las cosas y el modelo de desarrollo imperante. Ha podido separarse de los políticos tradicionales, merced precisamente a su juventud y relativa poca experiencia en el Estado y ha sacado provecho de tres años y medio de exposición mediática privilegiada con una vitrina de alcance nacional, como el ser diputado de oposición.
  • Villalta reconoció que las reglas del juego en Costa Rica son el personalismo, el caudillismo y la antipolítica, y así tal cual se ha presentado a sí mismo en su campaña.
  • Aprovechó que el PLN evitara enfrentarse al PAC, para subir su perfil como una opción nueva, distinta y fresca en la política nacional, “sin rabo que le majen” y atrayendo especialmente a jóvenes (masa electoral relevante – hoy poco más del 50% del electorado costarricense tiene menos de 40 años) y de los niveles socioeconómicos más bajos, precisamente ahí donde el PLN ha fallado en los últimos ocho años, al menos.
  • Para cerrar con broche de oro en este otro aspecto, es Villalta quien se apropia esta vez del factor del “miedo”, contraataca antes de ser el atacado y torna suyo el factor otrora recurrente y cansino al que acuden los partidos tradicionales ante las opciones alternativas distintas y aunque sea “rosadas” ideológicamente hablando. Así se construye desde ya el miedo para la población no es que llegue Villalta, es que llegue Araya. Se les paga con la misma moneda.
  • El otro candidato que hoy tiene enfrentado al PLN es el Movimiento Libertario, cuya virtud es una campaña absolutamente populista, ramplonamente, sin ningún reparo y de manera abierta. Ello ha hecho, en lo fundamental, aunado a un mayor y amplio conocimiento del candidato Guevara entre la población, que se encuentre disputando el primer lugar. Su principal estrategia: disputarle al PLN en su propio campo de batalla, los segmentos de la población más proclives al clientelismo… y el PLN por estar concentrado en Villalta, no le ha puesto atención.

Al día de hoy, tenemos un escenario electoral donde se ha movido – en términos netos – poco más de un 30% del electorado, habiéndose dicho desde hace dos meses que se estaba ante una situación electoralmente inestable, con sólo una tercera parte de la población ya decidida por algún candidato y otra tercera parte con alta movilidad o al menos voto “suave”. El principal afectado de esta situación es el PLN, quien aporta porcentualmente más a esa inestabilidad y movilidad del voto, mientras que la otra gran fuente fueron quienes por un momento creyeron en el señor Hernández, hoy nuevamente director del Hospital Nacional de Niños y una historia de terror en la política nacional.

Sin duda habrá otros factores, pero de momento… esos me parecen más que suficientes para explicar lo que hoy vemos. Hasta la próxima encuesta seria.

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Gustavo Araya

Director/Presidente at Instituto Ciudadano
Politólogo y Máster (Magister Scientiae) en Comunicación (graduación de honor). Profesor en las áreas de Investigación, Audiencias, Recepción y Teorías de la Comunicación, en grado y postgrado en Comunicación de la Universidad de Costa Rica, desde 2005.

Con 20 años de trabajo profesional como investigador, consultor, en las áreas Comunicación Política, Opinión Pública, Inteligencia de Mercados y Gestión de Ciudadanía. Ex Director de la Unidad de Monitoreo y Análisis de la Presidencia de la República en Costa Rica (1994-1998) y Ex Director de Estudios de Opinión Pública para Centroamérica y República Dominicana para las compañías CID-Gallup (1999-2007), GfK (2007-2008) e Ipsos en Centroamérica (2008-2010).
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3 thoughts on “Razones detrás del escenario electoral costarricense actual (segmentación y mensaje)

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