» Opinión » El Gabinete ministerial: síntesis de un acuerdo nacional.

El Gabinete ministerial: síntesis de un acuerdo nacional.

El editorial del periódico El Financiero del pasado 15/02/2014 abordó un tema que es y será medular para la próxima administración o gobierno, independiente del resultado electoral de 6 de abril: la conformación del Gabinete ministerial y presidencias ejecutivas. Sin duda alguna los elementos señalados, tales como la idoneidad profesional y la ética de estas personas, así como sus habilidades, capacidad de gestión, comunicación y coordinación, además del trabajo en equipo son vitales para su éxito, individual, colectivo, como Gobierno, pero sobre todo para el país. Huelga decir que – como bien se apunta en el editorial – ello debe lograrse con políticas de austeridad, donde el tema salarial y sacrificio, se valora a la luz de la exposición y escrutinio público, sin mencionar con el cumplimiento de las obligaciones de transparentar sus acciones y dar a conocer todas sus posesiones e ingresos; lo cual sumado las condiciones internas de luchas de poder, gremiales, personales, laborales y demás, deben ser puestas en balance por las personas postulantes.

Pero esto también debe llamarnos a reflexión y buscar la forma de cómo colaborar para que esta selección no sea vista como responsabilidad única de quienes resulten electos, sino también que se cuente con el concurso de quienes estamos fuera del poder político formal y podamos ayudar desde nuestros espacios, sea cual sea; privado, académico, de lucha social, ambiental o gremial. Especialmente debemos tener claro que aunque habrá un solo representante último de la voluntad popular dada la forma en que opera nuestro sistema electoral, en la figura del Presidente de la República, hay que ponerse de acuerdo con esa ruta nacional y sus implicaciones, donde la habilidad, virtud, idoneidad y conocimiento de quienes llegan al gobierno son requisitos, pero no garantes exclusivos de éxito.

La conformación del Gabinete debe estar a tono y concertadamente con el derrotero país, al que converjan idealmente los intereses de todos quienes vivimos en él. El éxito no debe ser ya garantía exclusiva para un solo grupo o grupos. Para ello será necesaria la cristalización o conformación de un Gabinete, idóneo y lo más heterogéneo posible, por el origen de sus representantes pero especialmente por la colaboración y apoyo de quienes seremos representados como ciudadanía, como empresariado nacional, como sector ambiental, social, académico, religioso y demás.

Lo más importante para estas personas, que vayan a ejercer los cargos ministeriales y presidencias ejecutivas, es y será ganarse y contar con la colaboración, confianza y sostén de los distintos grupos de interés, económicos y sociales del país. Ello porque el próximo equipo de trabajo del gobierno debe estar a tono con las virtudes y bondades del modelo de desarrollo imperante, pero con cuidado extremo de solventar las deficiencias estructurales – especialmente en redistribución del ingreso, capacidad de crear riqueza de manera homogénea, encadenamientos productivos y la adecuación del sistema de seguridad social y el modelo educativo – y presto a incorporar las modificaciones necesarias, para garantizar que el éxito del modelo sea más lo extendido posible y alcance a todos y todas.

Probablemente, a diferencia de ocasiones anteriores, este tema cobra una mayor relevancia relativa en virtud de los cambios que estamos experimentando. Cambios que se están dando no sólo en la dinámica electoral propiamente dicha, donde asistimos a un proceso absolutamente atípico, sino porque una lectura fina y precisa, para quienes tienen un criterio más estratégico y sin tintes políticos o sectoriales, permitirá ver que también enfrentamos cambios en la base material, productiva, social y hasta de nuestra relación con otros actores más allá de nuestras fronteras. Precisamente por ello, la conformación de fronteras y fortalezas como país se hacen obligatorias y necesarias. La conformación del Gabinete y los mandos superiores del aparataje institucional Estatal, tanto como el de los distintos sectores sociales, ambientales, religiosos, políticos y privados demanda nuevos liderazgos, adecuados y dispuestos a jugar con las nuevas reglas del juego, pero también a modificarlas, concertar para ello, dialogar para enfrentar la realidad y bajo normas claras, transparentes y equitativas.

Lo político no es más que una manifestación más y por qué no, un espejo, en el que ver las imágenes de lo que bien podría estar pasando en nuestras propias estructuras. Los liderazgos ahí necesarios, no distan en lo sustantivo, de lo que podría estarse demandando en otros sectores de nuestro país. Quedó por lo tanto atrás la visión cortoplacista, soberbia, reducida al propio patio y cual si no existiera una interrelación de factores y fenómenos que nos afectan a todas y todos, como país.

Así, la conformación del Gabinete no es sólo un resultante de la demanda desde cada una de nuestras posiciones e intereses, como un compromiso por colaborar y llevar a buen puerto durante el ejercicio de sus funciones. No existe derecho sin obligación, demanda sin oferta, Gobierno sin gobernados. Si estamos dispuestos a exigir, debemos estar dispuestos a dar. La realidad en general, así como la política hoy y la campaña electoral en particular, nos están enviando señales claras. Que cada quién reciba, según su aporte al país.

Sígueme

Gustavo Araya

Director/Presidente at Instituto Ciudadano
Politólogo y Máster (Magister Scientiae) en Comunicación (graduación de honor). Profesor en las áreas de Investigación, Audiencias, Recepción y Teorías de la Comunicación, en grado y postgrado en Comunicación de la Universidad de Costa Rica, desde 2005.

Con 20 años de trabajo profesional como investigador, consultor, en las áreas Comunicación Política, Opinión Pública, Inteligencia de Mercados y Gestión de Ciudadanía. Ex Director de la Unidad de Monitoreo y Análisis de la Presidencia de la República en Costa Rica (1994-1998) y Ex Director de Estudios de Opinión Pública para Centroamérica y República Dominicana para las compañías CID-Gallup (1999-2007), GfK (2007-2008) e Ipsos en Centroamérica (2008-2010).
Sígueme

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *