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Análisis de los primeros 100 días de gobierno: La necesaria construcción de una narrativa de la continuidad al cambio.

Por: Daniel Calvo y Gustavo Araya (Politólogos)

Entre los principales aciertos de la actual administración Solís Rivera, quisiéramos reseñar algunas acciones, que son complementarias a un análisis anterior que hemos expuesto, las cuales podrían catalogarse como positivas y  que son convenientes de analizar en su conjunto. Para ello, permítasenos abordarlas en tres ejes fundamentales.

1. Continuidad, la agenda heredada:

Todo proceso de transición entre la salida de un gobierno y la llegada de otro, es sumamente complejo, sobre todo si hay un cambio de partido y todavía muchísimo más si  el nuevo inquilino en Zapote es la primera vez que llega al poder.

Es imposible, por más que se prometa en campaña romper con todo lo existente, el cambio debe ser gradual y no radical, por más que algunos políticos insistan como decía Alberto Cañas en que “…cada 8 de mayo, de año par y no bisiesto, Dios crea el mundo de la nada…”.

El legado de las administraciones anteriores es innegable y absoluto, aunque algunos pretendan ser selectivos, se heredan las buenas cosas como también los problemas del pasado.

A continuación algunos ejemplos.

La huelga de los educadores. El recibimiento de este nuevo gobierno, estuvo marcado por una huelga magisterial, iniciada en los días finales de la anterior administración por parte de uno de los gremios más poderosos del país,  en razón de experimentar problemas con el sistema de pagos Integra2, donde pese a que algunos señalaron presuntas agendas con interés de deslegitimar al recién iniciado gobierno, quien resultó más lesionado fue el movimiento sindical, luego de revelarse un sistema de sobrepagos existente que nunca se atrevieron a denunciar.

El gobierno obtuvo una primera victoria, al echar andar un sistema que pone orden a los pagos en uno de los sectores más sensibles del andamiaje institucional del Estado y una de sus columnas vertebrales como hasta el momento han sido los sindicatos, algo que después podría generarle conflicto con otros gremios.

La adopción de la agenda exportadora. Muchas eran las dudas con la llegada del PAC al gobierno,  sobre  ¿Qué podría pasar con la estrategia de apertura comercial y el modelo de desarrollo económico seguido por el país en los últimos años? Sus posiciones de antaño y la beligerancia de muchas de sus figuras en la cruzada contra el CAFTA, despertaban razonables y justificadas preocupaciones a ciertos sectores económicos y productivos del país, las cuales aunque no podemos decir del todo que se han difuminado, las acciones emprendidas por el nuevo gobierno les han brindado una relativa calma.

Las acciones inmediatas emprendidas por el mandatario ante la salida de varias compañías del país, especialmente de Intel producto del deterioro de las condiciones de competitividad señaladas hacia el gobierno anterior, es uno de sus principales aciertos – aún a costas del relativo abandono a los grupos económicos para el mercado local y las críticas respecto de sus continuos viajes  –  la realización de giras de trabajo por los Estados Unidos, para la atracción de inversiones, ha dejado un buen sabor de boca, porque envía además un mensaje de estabilidad a los sectores productivos acostumbrados a la hegemonía en el discurso y en las políticas públicas y además rompe con la percepción creada de supuestas acciones que darían marcha atrás o en contrapelo del modelo de desarrollo dominante desde ya hace al menos 30 años. Esto además, en atención a la presunta ideología atribuida al PAC de no ser pro mercado.

Programas sociales, seguridad e infraestructura. Si algo no se le puede cuestionar a la administración anterior, fue el abordaje al tema de la seguridad, de manera que pese a la contradicción incurrida por parte del Presidente asegurando que no mantendría en su gabinete figuras de la administración anterior y el posterior nombramiento de Celso Gamboa como ministro de esa cartera, tiene muchísimo más de acierto que de contradicción, ya que es brindarle continuidad a la estrategia del gobierno anterior en este tema.

Por otra parte, la intención de continuar con los programas sociales como la red de cuido, avancemos, manos a la obra, entre otros, provenientes de administraciones anteriores, es otro de los grandes aciertos de la presente administración, lo mismo que el dar seguimiento a las obras de infraestructura referidas a la carretera a San Carlos, así como el asumir los retos de las carreteras 32 y San Ramón – San José, que aunque con matices deben de seguir adelante sin importar el gobierno de turno.

En temas fiscales. Donde hay que señalar la adopción casi absolutade la política del gobierno anterior – incluso con visos de copia – para el recorte del gasto público y retomar la ley ya existente de establecer tope a las pensiones de lujo – se haya hecho o no en administraciones anteriores. Esto junto con la intención de recuperar dinero para las arcas del Estado mediante la conciliación en caso de delito fiscal – incluso so pena de ser criticados y perder apoyo popular  – con tal de definir como tema fundamental el hecho de que “sin cacao no hay chocolate” pueden verse positivamente también, especialmente en el caso de un Gobierno que busca no dejar duda de sus buenas intenciones y dar el ejemplo de trabajar tanto en la recaudación, como en el control del gasto, que le permita en el mediano plazo – tal como lo propuso en campaña – de entrar en la discusión de una reforma fiscal.

2. Los cambios en el abordaje político:

En la política la forma es tan importante como el fondo, de ahí que el abordaje o la narrativa que se pueda construir en aras de legitimar nuevos comportamientos políticos resulte fundamental.

En  este apartado también sobresalen algunos ejemplos que no quisiéramos dejar pasar, sin importar en lo que pueda finalizar, el atrevimiento a realizarlos ya por sí solo, es algo que se considera “aplaudible”. Veamos:

La conformación multipartidista de gobierno. Uno de los aciertos de la presente administración es en la conformación de un frente un tanto “heterogéneo” en el Poder Ejecutivo, ya que siendo la primera vez que llega al poder un partido político distinto de los tradicionales, no abandona la idea de converger o amalgamar y al mismo tiempo de mostrar apertura a fortalecerse con personalidades de otros frentes, quizás también obligado ante la ausencia de amplios cuadros propios, máxime cuando se trata de un partido cuya existencia institucional data no más allá de doce años.

Este elemento tiene otra visión distinta entre los militantes del partido de gobierno, quienes han visto esta práctica como injusta, así ha quedado evidenciado en declaraciones brindadas por los partidarios de esta agrupación en su pasada Asamblea General, donde algunos han manifestado que desean más “gente PAC”  en puestos relevantes, sea en estructuras medias o en juntas directivas, “donde hay mucha gente socialcristiana”.Situación que parece ya estar generando algunos roces a lo interno de esta agrupación.

Pasos hacia grados informales de  parlamentarismo.  Otro elemento que puede resultar favorable al tiempo que da noción de cambio en el abordaje del ejercicio del poder, estuvo en la intención de presentar informe de 100 días ante la Asamblea Legislativa. Con ello el Gobierno mostró su intención de llevar al epicentro del debate político su diagnóstico y alternativas de solución a los problemas nacionales y no rehuir a la confrontaciónaunque esto ha sido un tema cuestionado en los últimos días-. El mensaje en este sentido – máxime si lo logra comunicar al menos mejor de lo que hasta ahora lo ha hecho – resultaría una positiva forma de conjuntar el trabajo que desde los poderes de la República se lleva a cabo.

Sin duda alguna, esta administración ha buscado mostrarse cercana al pueblo, lo que genera un alto grado de empatía con ciertos estratos de la ciudadanía,  mientras que en otros puede ser considerado como una actitud populista, obviamente todo depende del cristal con que se mire.

Nuevos cuadros políticos. Algo que puede verse positivo también en lo político es la inclusión de nuevos valores y renovación de los cuadros políticos del país, brindando la oportunidad a jóvenes que realizan sus primeras armas y, aunque se les puede achacar impericia, aún resulta prematuro juzgar su actuación. No obstante, la inclusión de personas jóvenes en sí mismo no necesariamente es un acierto, si lo es ser coincidente con lo señalado durante la campaña por parte del Presidente Solís, habrá que ver que se trate no sólo de cargos sino también de participación efectiva en la toma de decisiones.

3. Cambios que habrá que ver hacia adelante:

Existen una serie de cambios que apenas si han sido anunciados y resultaría injusto calificar ad portas, pero que son importantes destacar, porque en caso de cumplir todo lo propuesto, podrían significar un gran avance, entre ellos:

Adopción de nuevas metodologías.

1)      Un cambio en la metodología de fijación de incrementos salariales para los sectores público – pese a dudas respecto de su impacto en las finanzas públicas – y privado, con mucha menor confrontación y desgaste que el acostumbrado en las negociaciones llevadas a cabo en anteriores administraciones. Habrá que ver si esto le ha ganado una mejor posición y confianza entre los grupos sindicales, especialmente, de cara a políticas que puedan darse más adelante.

2)      Adopción de un cambio significativo en la forma de identificar, medir y de enfrentar la pobreza. Esto no solo resulta relevante para las políticas públicas y para el desarrollo del país, pues permite la comparación, mediante un sistema adoptado en 108 naciones en el mundo, sino que también – y aquí lo más importante – elimina la posibilidad actual y futura de adoptar modelos antojadizos, al vaivén de las intenciones de las distintas administraciones de arrojarse el haber bajado la pobreza en el país. La adopción de este sistema tanto en lo técnico, pero especialmente en lo político resulta un acierto.

El verdadero compromiso por transparentar el ejercicio de la función pública.

Sin duda donde ha habido un énfasis importante en los medios de comunicación y ha hecho bien el Gobierno en dar a conocer todos aquellos casos o denuncias en las que han encontrado presuntas irregularidades, como en el Ministerio de Cultura, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz y en el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (este último donde también han señalado varios casos en expropiaciones, administración de propiedades y negociación de alquileres).

La presente administración deberá documentar o sustentar todas las acciones emprendidas, para que no se diluyan estos y otros esfuerzos válidos por erradicar la corrupción, y lleguen a tildarse o confundirse con persecución política. Debe quedar claro que en este particular el Gobierno no ha actuado por revancha sino como parte de una cruzada legítima en contra de la corrupción.

Si los casos anunciados de corrupción no son los únicos encontrados ¿Por qué esperar al informe de los 100 días para presentar las denuncias al Ministerio Público? Incluir sorpresas en este sentido, no sólo valida los temores del PLN, sino que deslegitimaría la lucha que pueda llevar a cabo el Gobierno contra la corrupción.

Finalmente ¿Son suficientes tres meses?

Evidentemente la respuesta es negativa y, todo lo contrario, quienes escriben este artículo consideran que tres meses (6% del total del tiempo que estará el mandatario en el poder) no son ni representativos, ni suficientes para mostrar cambios sustantivos.

Lo que sí resulta relevante es ver que en las políticas adoptadas hay una mezcla de continuidad de las administraciones anteriores, la adopción de algunas medidas que buscan paliar una complicada situación económica, social y política – que además el gobierno ha decidido complicársela a sí mismo en lo religioso – y algunos elementos nuevos con los que el Gobierno se afana en dar noción de su derrotero.

Aciertos sí – aunque ello dependa de la percepción – suficientes no y mucho menos entrelazados entre sí como para poder tener idea de hacia dónde se dirige. Lo cierto del caso, es que estamos en el umbral de los 100 días (con todo y lo absurdo de este presunto tiempo) pero que ocupamos como una primera estación, para ponerlos en resonancia con la esperada presentación del señor Presidente – antes ante la Asamblea Legislativa y ahora en el Teatro “Melico” Salazar – el próximo 28 de agosto.

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Gustavo Araya

Director/Presidente at Instituto Ciudadano
Politólogo y Máster (Magister Scientiae) en Comunicación (graduación de honor). Profesor en las áreas de Investigación, Audiencias, Recepción y Teorías de la Comunicación, en grado y postgrado en Comunicación de la Universidad de Costa Rica, desde 2005.

Con 20 años de trabajo profesional como investigador, consultor, en las áreas Comunicación Política, Opinión Pública, Inteligencia de Mercados y Gestión de Ciudadanía. Ex Director de la Unidad de Monitoreo y Análisis de la Presidencia de la República en Costa Rica (1994-1998) y Ex Director de Estudios de Opinión Pública para Centroamérica y República Dominicana para las compañías CID-Gallup (1999-2007), GfK (2007-2008) e Ipsos en Centroamérica (2008-2010).
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