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La otra agenda en el gobierno y el motín anti-salida

Resulta extraño que un diputado y no el Presidente de la República anuncie la salida de un miembro del gabinete. Aún más extraño que el miembro del gabinete sea el Ministro de la Presidencia, que es la mano derecha del mandatario. Más extraño todavía que este diputado sea aquel que prestara auxilio a su compañero oficialista ante la Comisión de Presupuesto y Gasto. Pero agrega mayor grado de sorpresa cuando este diputado da las razones de la salida e incluso se adelanta a dar la solución. Y para terminar de resultar extraño, cuando las razones de salida son cualquiera menos errores de su amigo, sino desgaste, y la solución no es salir del todo sino “otro rol”, donde se aprovechen mejor sus supuestas virtudes.

¿Qué hay detrás de esta estratagema? Simple: nada más y nada menos que la pugna por mantener viva una agenda, aunque sea distinta a la del Presidente de la República, y más grave aún, una sublevación contra el mandatario. Sí, un motín organizado por dos de los hombres de confianza del Presidente para torcerle el brazo y permanecer en el poder, aún en contra de la voluntad del gobernante y a pesar de que con ello lesionan aún más su imagen.

Pero ahí no acaba: también es adelantar criterio, llamar la atención, lanzar una alerta a los grupos leales, para presionar al mandatario. Con ello amenazar al Presidente con no contar con el favor de estos sectores – con los que  se han enviado mensajes de texto y demás – para hacer saber al Presidente que no contarían con su apoyo. (“El gobierno requiere ser soportado de alianzas y creo que Melvin agrega mucho valor fortaleciendo ciertos soportes, por la credibilidad que tiene en sectores empresariales y sociales y políticos“)

¿Cómo funciona la jugada? Sencillo: si Jiménez es cesado de su cargo, el anuncio no lo hizo el Presidente, sino por recomendación del Diputado y con ello la gente dirá que es otro el que manda y no el gobernante. Si Jiménez es no sólo cesado sino que debe salir definitivamente del Gobierno, ahí entra a jugar la amenaza de contar con la enemistad de ciertos grupos – de los que Jiménez es su principal vínculo con el poder – y con ello obligar al Presidente a dejar a Jiménez aunque sea en un puesto no “oficial” pero siempre cercano al ejercicio del poder.

Todo esto con el fin de sostener una agenda conservadora (anti FIV / matrimonio igualitario), pero principalmente económica. Si, la de la Economía Social Solidaria, de la que ya existe una comisión en la Asamblea Legislativa, cuyos diputados viajan al extranjero para conocer del tema, una junta directiva de un banco tomada, una Dirección en el Ministerio de Trabajo, un decreto que creará el sistema nacional de educación cooperativa y hasta cooperación de una entidad financiera centroamericana para crear un centro de estudios, entre otros elementos que la componen. Todo sin que muchos se hayan percatado.

¿Por qué se saltó el diputado al Presidente negándole a este último la primicia del anuncio? Porque Jiménez no podía salir por su propia cuenta, sería aceptar que ha fallado y que debía salir totalmente del Gobierno. Lo otro sería aceptar que el Presidente que lo cesara y con ello demostrara quién manda en la presente administración.

Pero no, esto último no puede darse para el dúo Zapata-Jiménez, pues sería lesionar su propio poder y con ello el cerco impuesto al mandatario. Por ello le ponen en una encrucijada: si Solís anuncia la salida de Jiménez lo hace por recomendación, por consenso o conversación con el mismo Jiménez, no por el poder de su mandato, no por la penalización de su ineficiencia e ineficacia, y con ello el Presidente se deslegitima. Si no lo hace, también se debilita su imagen. Por lo tanto le ofrecen una salida: otro rol. Así, la agenda se mantiene intacta, Jiménez se libra de estar en la primera línea de fuego y ejerce su poder desde otra posición más conveniente, más cómoda.

Lo cierto del caso es que todo ello revela que en efecto el Presidente ya había tomado la decisión de expulsar a Jiménez del Gobierno. Pero ahora tuvo que dar un compás de espera, evitar referirse al tema, salir a desmentir el anuncio, para resolver la encrucijada. Le resultará difícil demostrar que decisión de la salida de Jiménez ya estaba tomada, pero que sus tiempos eran otros y hoy le juegan una mala pasada, con el auspicio de sus “hombres de confianza”. Obviamente, si se les pregunta lo van a negar y utilizarán todo tipo de artimañas para deslegitimar a quien les ponga en evidencia.

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Gustavo Araya

Director/Presidente at Instituto Ciudadano
Politólogo y Máster (Magister Scientiae) en Comunicación (graduación de honor). Profesor en las áreas de Investigación, Audiencias, Recepción y Teorías de la Comunicación, en grado y postgrado en Comunicación de la Universidad de Costa Rica, desde 2005.

Con 20 años de trabajo profesional como investigador, consultor, en las áreas Comunicación Política, Opinión Pública, Inteligencia de Mercados y Gestión de Ciudadanía. Ex Director de la Unidad de Monitoreo y Análisis de la Presidencia de la República en Costa Rica (1994-1998) y Ex Director de Estudios de Opinión Pública para Centroamérica y República Dominicana para las compañías CID-Gallup (1999-2007), GfK (2007-2008) e Ipsos en Centroamérica (2008-2010).
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