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A un año del 8 de Mayo de 2014 (primera parte)

Los primeros 365 días del presente gobierno son para analizar no sólo las acciones del Gobierno y la Asamblea Legislativa, sino también las de los partidos políticos, los políticos, así como empresarios, sindicatos, otros sectores de la sociedad civil, los medios de comunicación, así como la misma ciudadanía. Pensando precisamente que se trata de sólo hacer un balance de lo que sucede en torno al Gobierno (generalmente restringiéndolo al Poder Ejecutivo) pareciera al menos ser un análisis parcial, cuando no intencionalmente sesgado.

Lo digo porque algunos análisis, no todos por supuesto, señalaron las pasadas elecciones como un hito, en razón de la cantidad de electores que dieron su voto favoreciendo una de las opciones. Pero al parecer todo esto no significó nada para algunos y es por lo tanto válido continuar haciendo las mismas observaciones de hace cuatro, ocho o más años. Para todo hay gente y obviamente hay quienes quieren hacer ver la decisión popular como una “embarcada” de la ciudadanía, otras como resultado del marketing político, mientras que no deja de existir quienes lo ven como resultante de diversos fenómenos, entre ellos no sólo que un partido ganó, sino que otros perdieron, por capacidad o incapacidad en lo electoral, por agotamiento de propuestas programáticas, surgimiento de otras, por deseo de cambio entre la población, por un modelo de país que no se desea más, por ver siempre las mismas caras elección tras elección, por esperanza, hasta por la renuncia de un candidato, resultado de cuatro, ocho o más años… por lo que fuera. La realidad es hoy mucho más compleja que pensar que todo se resume en decir qué bueno y qué malo ha hecho el gobierno.

Pero, para empezar me parece que para tener un análisis a conciencia lo primero es al menos respetar la decisión soberana de la ciudadanía sin tildarla con adjetivo alguno, pues no creo que hay nadie en la capacidad de juzgar – pues si así lo hiciera daría noción de altanería e insuficiencia analítica – así como obviar las condiciones que al momento de la elección se suscitaron. Independiente de si nos gusta o no el Gobierno de turno, es lo que hay y fue la decisión popular y mayoritaria. Ahí no cabe soberbia alguna para pretender intentar emprenderla hoy contra la ciudadanía criticando haber sido seducida por la campaña de tal o cual candidato o partido. ¿No es eso lo que todos los partidos y políticos buscaron?

Lo cierto del caso es que en una votación no sólo juega como factor la aceptación de una propuesta (por la razón o sin razón que sea), sino el rechazo de otras (igualmente por la razón o sin razón que sea). Por lo tanto, lo que hoy se tenga es resultado de muy variados factores, pero esencialmente que hubo uno más efectivo que otros y al mismo tiempo otros menos eficaces que el triunfador y ello no sólo en la dimensión electoral.

Habiendo sido el Partido Liberación Nacional gobierno durante ocho años, al parecer la población consideró que ya era necesario un cambio y prefirió nuevo por conocer que viejo conocido. ¿Cuál era la situación nacional para que la ciudadanía diera este salto a la incertidumbre? ¿Qué motivó apelar tanto a la esperanza en lo desconocido? Aquí caben todas las hipótesis que se deseen, pero la percepción era la realidad y la realidad es que no se quería más de lo que había hasta el momento, fuera por las razones o sin razones que fuera. Pero ¿No fue el propio PLN causante y por lo tanto responsable de lo que hoy sucede? ¿No es el que haya quedado el gobierno actual una resultante de sus acciones también? ¿Por qué el pueblo no quiso “contratar” su candidato?, ¿Por qué no sirvieron “caravanas de la salud” y “bonos alimentarios”? ¿Qué motivó que el “viejo conocido” por más de 22 años, pero más aún, el equipo “conocido” de más de 60 años se rechazara por parte de la mayoría de la población electoral? ¿Ya hizo el Partido Liberación Nacional su “examen de conciencia”? ¿Cuáles fueron las lecciones aprendidas? ¿Ha estado actuando igual o distinto? ¿Está incorporando el cambio en sus estructuras? ¿Lo ha estado haciendo en su acción política?

El PLN ha tenido también un año para hacer más de lo que critica y sólo analizar. ¿Qué acciones ha emprendido? ¿Ya empezó su estrategia de comunicación? ¿Cuál es? ¿Está pensando en resultados electorales por sí mismos en 2018 o en el país?  Hoy el PLN es, por peso de simpatías partidarias y por la fracción en la Asamblea Legislativa, “la minoría más grande”, lo que suceda o deje de suceder en nuestro país es también su responsabilidad.

Por otra parte, habiendo estado el Partido Acción Ciudadana en la oposición la mayoría del tiempo de su vida partidaria y habiéndosele conocido acciones desde esa trinchera hasta hace un año, con todos los señalamientos “buenos” o “malos”, lo cierto del caso es que se prefirió como opción electoral para ocupar el Poder Ejecutivo. Súmesele la responsabilidad sobre sus hombros en el hecho de que literalmente en el caso del candidato se trataba de alguien casi absolutamente desconocido y sabiéndose que gente – además de quienes habían estado en una curul – no había o menos aún se conocía. Por lo tanto debe pensar en ¿qué motivó a contar con la confianza ciudadana? ¿Qué necesidad existía a la base de esa intención de optar por “rutas de alegría”, “cambio”, selfies y demás? Pero más aún ¿Está siendo consecuente con ese cambio exigido? ¿Sus acciones políticas son las mismas que las de los partidos que señaló y criticó? ¿Está honrando la promesa hecha a la ciudadanía? ¿Qué ha hecho como partido durante el último año? ¿Colabora con el país o con el Gobierno por ser de su extracción?

A un año de ese 8 de Mayo de 2014: ¿Le hemos preguntado a la ciudadanía si incorporó a sus propias acciones el cambio pedido o resultó ser también como pueblo “más de lo mismo”? No sabemos si lo visto hasta ahora es el “cambio” buscado o desea más diferencia aún ¿Cómo lo hará saber, proactivamente o sólo criticando? ¿Qué sentimientos le embargan ahora? ¿Tiene posibilidades aún la incertidumbre y la esperanza entre la ciudadanía? ¿Cuándo ve lo que hay hoy, habría deseado volver a lo que había antes? ¿Qué piensa del “viejo conocido” actualmente? ¿Sigue pensando lo mismo? Pero más aún ¿Qué criterios está utilizando para valorar si hubo o no cambio? ¿Llevará esto a los procesos electorales de próximo año?

Hoy el análisis político debe incorporar muchos más elementos que sólo el desempeño del Presidente de la República, pues ya los viejos códigos que únicamente buscan leer una parte de una ecuación como si esta fuera responsable y exclusiva explicación de los resultados del país está agotado. Desde la década de los sesentas del siglo pasado ya esto era también un principio señalado: “No pregunte lo que su país puede hacer por usted, sino lo que usted puede hacer por su país.” (John F. Kennedy)

Qué piensan – pero más allá – qué hacen con respecto al cambio y al país que busca la ciudadanía otros actores relevantes como sindicatos, empresarios, medios e iglesias ¿No sería bueno evaluar también estos otros actores luego de un año de Gobierno?  Pues bien, en la próxima entrega hagámoslo así, veamos el panorama más complejo, como en realidad es.

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Gustavo Araya

Director/Presidente at Instituto Ciudadano
Politólogo y Máster (Magister Scientiae) en Comunicación (graduación de honor). Profesor en las áreas de Investigación, Audiencias, Recepción y Teorías de la Comunicación, en grado y postgrado en Comunicación de la Universidad de Costa Rica, desde 2005.

Con 20 años de trabajo profesional como investigador, consultor, en las áreas Comunicación Política, Opinión Pública, Inteligencia de Mercados y Gestión de Ciudadanía. Ex Director de la Unidad de Monitoreo y Análisis de la Presidencia de la República en Costa Rica (1994-1998) y Ex Director de Estudios de Opinión Pública para Centroamérica y República Dominicana para las compañías CID-Gallup (1999-2007), GfK (2007-2008) e Ipsos en Centroamérica (2008-2010).
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