Por qué don Óscar busca pactar tablas en el ajedrez político

A medida que pasa el tiempo aparece evidencia suficiente para comprobar que don Oscar Arias efectivamente tenía que pensar su lanzamiento (que va más allá de ganar caminando o mostrar gula) y que don José María Figueres lleva a cabo una estrategia que trasciende el ganar una convención interna o la Presidencia de la República.
Decía yo hace algunos días que don Oscar estaba cada vez más lejos de lanzar su candidatura (si la razón política aún sigue siendo lo que impera), ello porque:
a) Efectivamente parece no contar con estructura partidaria afín, al 100% comprometida y convencida (como la tuvo para el 2006 lo cual demostró en parte la noticia dada a conocer por La Nación, en la que se pone de manifiesto el fraccionamiento de la bancada del PLN).
b) En parte por las encuestas (publicadas y no publicadas), que le señalan que tampoco la candidatura de don Oscar significa el triunfo contundente del PLN, tieniendo del todo seguro un 40% en una eventual primera ronda, ni tener todo el apoyo que se esperaba dentro del propio electorado simpatizante con su partido.
c) En caso de llevarse a cabo una convención y participar en ella don Óscar, muy rápidamente se convertiría – dada su posición de “candidato a vencer”- en un “todos contra uno”, por la cantidad de candidaturas que no tienen nada qué perder (Aiza, Cruickshank y Rojas Franco… mientras aparecen otras).

d) Don Óscar sin duda alguna polarizaría una campaña electoral, pues significa la antítesis de los movimientos progresistas y de “izquierda”, además reviviría temas como el TLC, crucitas y algunos otros; todo lo cual empoderaría casi automáticamente a quienes se encuentren en esas posiciones, agrupándoles, colocándoles en frente a un “enemigo en común” y llevando posibilidad nuevamente de que el país quede al vilo de un 50% 50% en las elecciones.

e) Súmesele a lo anterior el hecho de no contar hoy con una plataforma programática clara, no sólo de la profundización del modelo exportador-financiero para el país, sino también una cuya temática que vincule la oferta desde un eventual Gobierno suyo a la dinámica internacional (como lo hizo en lo político el tema de la paz en los 80 o la firma de un tratado comercial multilateral como el DR-CAFTA en los en la primera década de este siglo).
Don Oscar está claro que hoy es necesaria una agenda, que no sólo requiera un impulso importante, sino garante de la necesidad de su firma para ser llevada a cabo, pero más aún, que compela al resto de las fuerzas políticas, económicas y sociales, para dotar de legitimidad a un próximo gobierno (por eso su frase de si “me dejan hacer lo que quiero”). Él, sin duda, está haciendo el esfuerzo de buscar esa agenda de consenso y por ello sus reuniones con distintos líderes – más o menos incómodos, como en el caso de don Ottón, más o menos sabedores de lo que está sucediendo como en el caso de los diputados confesionales.
No tenerlas todas consigo hoy – ni en agenda, ni legitimidad interna y sin una estructura clara y leal – tienen a don Oscar más cerca del no, que del sí lanzarse. Ello sin contar que las condiciones materiales, que van desde las presas tanto en lo vehicular, como en lo institucional, con un Estado arterioesclerótico, un sistema de partidos fraccionado y sin visión estratégica, una clase económica fragmetada y enfrentada, contradictoria (en la que basta con ver lo que sucede con las cámaras empresariales), un movimiento sindical igualmente dividido y con una agenda de muy corto plazo, entre otros, complejizan la situación y dejan ver que no es el mejor momento para su retorno. Ello sin contar con las condiciones subjetivas y personales, de edad, propia y de cuadros dirigentes cercanos, con un PLN desorientado (con un secretario general por la libre, sin entender los signos de los tiempos, una asamblea nacional que él no “armó”, una familia liberacionista enfrentada, con un hijo pródigo desde la municipalidad capitalina que espera verlos fracasar, una expresidenta que aguarda el mejor momento para la reivindicación de su propio mandato y demostrarle a su mentor lo ingrato e injusto que ha sido….).
Todo esto sucede mientras se enfrenta a un candidado relativamente mejor “armado” con agenda propia, puede que sin legitimidad suficiente, pero sí con estructura y lealtades a fin de cuentas (pues su paso por la Presidencia del Directorio Político y con una camapaña electoral como la municipal) que hacen de José María Figueres un rival no tan débil y a quien no le preocupa perder, pues su apuesta es distinta, la meta que busca con su precandidatura no necesariamente ser coronado con la Presidencia de la República… pero esa, es otra historia.
Llegamos así al 5 de setiembre, cuando estos dos hábiles y sesudos jugadores de ajedrez político se sentaron uno frente al otro, cada uno con el planteamiento de sus estrategias. Tal como se apunta líneas arriba don Oscar parece no tener más jugadas qué hacer o ve que no es claro su triunfo de manera contundente movidas más adelante, incluso puede que pierda buena parte de su posición si continúa en el juego. Su personalidad no le permite aceptar lo que, desde su punto de vista, sería una derrota. Si él se mete al juego es para ganar. Pero se da cuenta que su oponente no busca el mate, domina en centro del tablero y tiene las fichas alineadas. Toca entonces pactar, y como en ajedrez ofrece “tablas” (*), que ambos abandonen la lucha … y ello precisamente lo pone en evidencia a él y lo que piensa de las posibilidades reales de su oponente. Técnicamente, don Oscar ya se levantó del tablero, propone no seguir jugando… es sólo cuestión de tiempo.
(*) http://www.123ajedrez.com/reglas-basicas/tablas

La posición de CR con Venezuela

La situación no es tan “sencilla” como pronunciarse a favor o en contra del régimen venezolano, lo cual no quiere decir que no haya que hacerlo. Hoy, el pronunciamiento de Almagro (de invocar la Carta Democrática) cuidado y, si al final, no terminó fortaleciendo la posición del régimen que intentaba debilitar.

La OEA no es un espacio “neutro”. Cualquier declaración oficial en su seno debe ser estudiada cuidadosamente. Nuestro pronunciamiento – de nuevo, en uno u otro sentido – podría tener efecto boomerang. Con los antecedentes de CR, tales como las proclama de Neutralidad y el Plan de Paz, así como su imagen actual se “juegan” con cualquier movimiento que haga. Además, pronunciarse en uno u otro sentido es adelantar criterio, que en el escenario de la OEA e internacional nos compromete (ya ven lo que pasó…).

Claro, habrá en nuestro país quienes sólo ven el ajedrez local o interno y ahí creen o quieren que todo apunte a sus intereses. Eso, también hay que tomarlo en consideración.

Con el tema de Venezuela se juegan muchos otros intereses. A) Hay quienes lo utilizan para fundamentar sus posiciones ideológicas. B) hay quienes lo hacen para criticar al Gobierno de turno (no solo en CR). C) Hay quienes lo hacen para definirse a si mismos y sus partidos políticos con obvios fines electorales. D) Hay quienes aprovechan para señalar a medios de comunicación (y denunciar sus posiciones de uno u otro lado). En fin, cada quien toma a Venezuela según sus propios intereses, hasta los más loables preocupados genuinamente por los DDHH.

Ahora sí, hablemos de la posición respecto de lo que sucede en Venezuela… Por ejemplo hablemos de la posición de los Estados Unidos, que incluso le vende petróleo a Venezuela (http://cnnespanol.cnn.com/…/venezuela-el-pais-con-la-mayor…/) ¿Le interesa más la venta – y mantenerlas http://www.eluniversal.com/…/eeuu-descarta-suspender-compra… – que lo que sucede a la democracia bolivariana?

Y aquí se exige al Gobierno que se pronuncie….

Con excepciones, nuestra posición ha sido la “neutralidad”. Tomar partido tiene muchísimas otras implicaciones.

Aún el “pulso” Arias-Reagan, durante y posterior al Plan de Paz,  tenía una lógica interna de definición del modelo de Estado (rompimiento con el PLN tradicional y sus aliados históricos) y tenía también una lógica internacional de definición hacia la multelaterialidad (apenas gestándose) que luego permite al mismo Presidente Arias establecer relaciones con China (¡Comunista!), la cual algunos criticaron por ser “complaciente” con política imperialista del gigante asiático con Taiwan…. pero eso, eso se olvida, hoy es el Gobierno el que es de izquierda.

Sin pretender para nada  una apología del actual Gobierno- lo cual tampoco es – llama la atención que quienes más levantan las banderas hoy son quienes otrora aplaudieron la neutralidad estando en el poder. Los tiempos cambian y la memoria es escasa.

A un año del 8 de Mayo de 2014 (primera parte)

Los primeros 365 días del presente gobierno son para analizar no sólo las acciones del Gobierno y la Asamblea Legislativa, sino también las de los partidos políticos, los políticos, así como empresarios, sindicatos, otros sectores de la sociedad civil, los medios de comunicación, así como la misma ciudadanía. Pensando precisamente que se trata de sólo hacer un balance de lo que sucede en torno al Gobierno (generalmente restringiéndolo al Poder Ejecutivo) pareciera al menos ser un análisis parcial, cuando no intencionalmente sesgado.

Lo digo porque algunos análisis, no todos por supuesto, señalaron las pasadas elecciones como un hito, en razón de la cantidad de electores que dieron su voto favoreciendo una de las opciones. Pero al parecer todo esto no significó nada para algunos y es por lo tanto válido continuar haciendo las mismas observaciones de hace cuatro, ocho o más años. Para todo hay gente y obviamente hay quienes quieren hacer ver la decisión popular como una “embarcada” de la ciudadanía, otras como resultado del marketing político, mientras que no deja de existir quienes lo ven como resultante de diversos fenómenos, entre ellos no sólo que un partido ganó, sino que otros perdieron, por capacidad o incapacidad en lo electoral, por agotamiento de propuestas programáticas, surgimiento de otras, por deseo de cambio entre la población, por un modelo de país que no se desea más, por ver siempre las mismas caras elección tras elección, por esperanza, hasta por la renuncia de un candidato, resultado de cuatro, ocho o más años… por lo que fuera. La realidad es hoy mucho más compleja que pensar que todo se resume en decir qué bueno y qué malo ha hecho el gobierno.

Pero, para empezar me parece que para tener un análisis a conciencia lo primero es al menos respetar la decisión soberana de la ciudadanía sin tildarla con adjetivo alguno, pues no creo que hay nadie en la capacidad de juzgar – pues si así lo hiciera daría noción de altanería e insuficiencia analítica – así como obviar las condiciones que al momento de la elección se suscitaron. Independiente de si nos gusta o no el Gobierno de turno, es lo que hay y fue la decisión popular y mayoritaria. Ahí no cabe soberbia alguna para pretender intentar emprenderla hoy contra la ciudadanía criticando haber sido seducida por la campaña de tal o cual candidato o partido. ¿No es eso lo que todos los partidos y políticos buscaron?

Lo cierto del caso es que en una votación no sólo juega como factor la aceptación de una propuesta (por la razón o sin razón que sea), sino el rechazo de otras (igualmente por la razón o sin razón que sea). Por lo tanto, lo que hoy se tenga es resultado de muy variados factores, pero esencialmente que hubo uno más efectivo que otros y al mismo tiempo otros menos eficaces que el triunfador y ello no sólo en la dimensión electoral.

Habiendo sido el Partido Liberación Nacional gobierno durante ocho años, al parecer la población consideró que ya era necesario un cambio y prefirió nuevo por conocer que viejo conocido. ¿Cuál era la situación nacional para que la ciudadanía diera este salto a la incertidumbre? ¿Qué motivó apelar tanto a la esperanza en lo desconocido? Aquí caben todas las hipótesis que se deseen, pero la percepción era la realidad y la realidad es que no se quería más de lo que había hasta el momento, fuera por las razones o sin razones que fuera. Pero ¿No fue el propio PLN causante y por lo tanto responsable de lo que hoy sucede? ¿No es el que haya quedado el gobierno actual una resultante de sus acciones también? ¿Por qué el pueblo no quiso “contratar” su candidato?, ¿Por qué no sirvieron “caravanas de la salud” y “bonos alimentarios”? ¿Qué motivó que el “viejo conocido” por más de 22 años, pero más aún, el equipo “conocido” de más de 60 años se rechazara por parte de la mayoría de la población electoral? ¿Ya hizo el Partido Liberación Nacional su “examen de conciencia”? ¿Cuáles fueron las lecciones aprendidas? ¿Ha estado actuando igual o distinto? ¿Está incorporando el cambio en sus estructuras? ¿Lo ha estado haciendo en su acción política?

El PLN ha tenido también un año para hacer más de lo que critica y sólo analizar. ¿Qué acciones ha emprendido? ¿Ya empezó su estrategia de comunicación? ¿Cuál es? ¿Está pensando en resultados electorales por sí mismos en 2018 o en el país?  Hoy el PLN es, por peso de simpatías partidarias y por la fracción en la Asamblea Legislativa, “la minoría más grande”, lo que suceda o deje de suceder en nuestro país es también su responsabilidad.

Por otra parte, habiendo estado el Partido Acción Ciudadana en la oposición la mayoría del tiempo de su vida partidaria y habiéndosele conocido acciones desde esa trinchera hasta hace un año, con todos los señalamientos “buenos” o “malos”, lo cierto del caso es que se prefirió como opción electoral para ocupar el Poder Ejecutivo. Súmesele la responsabilidad sobre sus hombros en el hecho de que literalmente en el caso del candidato se trataba de alguien casi absolutamente desconocido y sabiéndose que gente – además de quienes habían estado en una curul – no había o menos aún se conocía. Por lo tanto debe pensar en ¿qué motivó a contar con la confianza ciudadana? ¿Qué necesidad existía a la base de esa intención de optar por “rutas de alegría”, “cambio”, selfies y demás? Pero más aún ¿Está siendo consecuente con ese cambio exigido? ¿Sus acciones políticas son las mismas que las de los partidos que señaló y criticó? ¿Está honrando la promesa hecha a la ciudadanía? ¿Qué ha hecho como partido durante el último año? ¿Colabora con el país o con el Gobierno por ser de su extracción?

A un año de ese 8 de Mayo de 2014: ¿Le hemos preguntado a la ciudadanía si incorporó a sus propias acciones el cambio pedido o resultó ser también como pueblo “más de lo mismo”? No sabemos si lo visto hasta ahora es el “cambio” buscado o desea más diferencia aún ¿Cómo lo hará saber, proactivamente o sólo criticando? ¿Qué sentimientos le embargan ahora? ¿Tiene posibilidades aún la incertidumbre y la esperanza entre la ciudadanía? ¿Cuándo ve lo que hay hoy, habría deseado volver a lo que había antes? ¿Qué piensa del “viejo conocido” actualmente? ¿Sigue pensando lo mismo? Pero más aún ¿Qué criterios está utilizando para valorar si hubo o no cambio? ¿Llevará esto a los procesos electorales de próximo año?

Hoy el análisis político debe incorporar muchos más elementos que sólo el desempeño del Presidente de la República, pues ya los viejos códigos que únicamente buscan leer una parte de una ecuación como si esta fuera responsable y exclusiva explicación de los resultados del país está agotado. Desde la década de los sesentas del siglo pasado ya esto era también un principio señalado: “No pregunte lo que su país puede hacer por usted, sino lo que usted puede hacer por su país.” (John F. Kennedy)

Qué piensan – pero más allá – qué hacen con respecto al cambio y al país que busca la ciudadanía otros actores relevantes como sindicatos, empresarios, medios e iglesias ¿No sería bueno evaluar también estos otros actores luego de un año de Gobierno?  Pues bien, en la próxima entrega hagámoslo así, veamos el panorama más complejo, como en realidad es.

La otra agenda en el gobierno y el motín anti-salida

Resulta extraño que un diputado y no el Presidente de la República anuncie la salida de un miembro del gabinete. Aún más extraño que el miembro del gabinete sea el Ministro de la Presidencia, que es la mano derecha del mandatario. Más extraño todavía que este diputado sea aquel que prestara auxilio a su compañero oficialista ante la Comisión de Presupuesto y Gasto. Pero agrega mayor grado de sorpresa cuando este diputado da las razones de la salida e incluso se adelanta a dar la solución. Y para terminar de resultar extraño, cuando las razones de salida son cualquiera menos errores de su amigo, sino desgaste, y la solución no es salir del todo sino “otro rol”, donde se aprovechen mejor sus supuestas virtudes.

¿Qué hay detrás de esta estratagema? Simple: nada más y nada menos que la pugna por mantener viva una agenda, aunque sea distinta a la del Presidente de la República, y más grave aún, una sublevación contra el mandatario. Sí, un motín organizado por dos de los hombres de confianza del Presidente para torcerle el brazo y permanecer en el poder, aún en contra de la voluntad del gobernante y a pesar de que con ello lesionan aún más su imagen.

Pero ahí no acaba: también es adelantar criterio, llamar la atención, lanzar una alerta a los grupos leales, para presionar al mandatario. Con ello amenazar al Presidente con no contar con el favor de estos sectores – con los que  se han enviado mensajes de texto y demás – para hacer saber al Presidente que no contarían con su apoyo. (“El gobierno requiere ser soportado de alianzas y creo que Melvin agrega mucho valor fortaleciendo ciertos soportes, por la credibilidad que tiene en sectores empresariales y sociales y políticos“)

¿Cómo funciona la jugada? Sencillo: si Jiménez es cesado de su cargo, el anuncio no lo hizo el Presidente, sino por recomendación del Diputado y con ello la gente dirá que es otro el que manda y no el gobernante. Si Jiménez es no sólo cesado sino que debe salir definitivamente del Gobierno, ahí entra a jugar la amenaza de contar con la enemistad de ciertos grupos – de los que Jiménez es su principal vínculo con el poder – y con ello obligar al Presidente a dejar a Jiménez aunque sea en un puesto no “oficial” pero siempre cercano al ejercicio del poder.

Todo esto con el fin de sostener una agenda conservadora (anti FIV / matrimonio igualitario), pero principalmente económica. Si, la de la Economía Social Solidaria, de la que ya existe una comisión en la Asamblea Legislativa, cuyos diputados viajan al extranjero para conocer del tema, una junta directiva de un banco tomada, una Dirección en el Ministerio de Trabajo, un decreto que creará el sistema nacional de educación cooperativa y hasta cooperación de una entidad financiera centroamericana para crear un centro de estudios, entre otros elementos que la componen. Todo sin que muchos se hayan percatado.

¿Por qué se saltó el diputado al Presidente negándole a este último la primicia del anuncio? Porque Jiménez no podía salir por su propia cuenta, sería aceptar que ha fallado y que debía salir totalmente del Gobierno. Lo otro sería aceptar que el Presidente que lo cesara y con ello demostrara quién manda en la presente administración.

Pero no, esto último no puede darse para el dúo Zapata-Jiménez, pues sería lesionar su propio poder y con ello el cerco impuesto al mandatario. Por ello le ponen en una encrucijada: si Solís anuncia la salida de Jiménez lo hace por recomendación, por consenso o conversación con el mismo Jiménez, no por el poder de su mandato, no por la penalización de su ineficiencia e ineficacia, y con ello el Presidente se deslegitima. Si no lo hace, también se debilita su imagen. Por lo tanto le ofrecen una salida: otro rol. Así, la agenda se mantiene intacta, Jiménez se libra de estar en la primera línea de fuego y ejerce su poder desde otra posición más conveniente, más cómoda.

Lo cierto del caso es que todo ello revela que en efecto el Presidente ya había tomado la decisión de expulsar a Jiménez del Gobierno. Pero ahora tuvo que dar un compás de espera, evitar referirse al tema, salir a desmentir el anuncio, para resolver la encrucijada. Le resultará difícil demostrar que decisión de la salida de Jiménez ya estaba tomada, pero que sus tiempos eran otros y hoy le juegan una mala pasada, con el auspicio de sus “hombres de confianza”. Obviamente, si se les pregunta lo van a negar y utilizarán todo tipo de artimañas para deslegitimar a quien les ponga en evidencia.

Analistas con problemas horribles…

Se imagina usted a un médico que, luego de un diagnóstico, le diga “usted está horriblemente enfermo”, o bien que le dijera “qué inútil ha sido usted, no es capaz de seguir las indicaciones ¿verdad?”. Qué tal si trocase la frase de prescripción en un “usted no parece tener futuro, su recuperación será espeluznante”.

Cualquiera de estas reacciones de la persona profesional en medicina sería inesperada ¿verdad?

Y si usted fuera donde el mecánico y le dijera “Ese problema en su auto es porque como que usted es medio torpe” o mejor aún si le dijera “Mejor usted no maneje, más parece que le salió la licencia en un cereal”.  ¿Usted lo esperaría? No ¿cierto?

Pues bien, precisamente hace muchos años desde mi formación en Ciencias Políticas, uno de mis maestros (Daniel Masís Iverson) me aconsejó – en concordancia con mi formador en Filosofía (Victoriano Garrido) quien me urgió siempre a buscar las causas últimas – que entre menos o del todo omitiera los calificativos y los adjetivos, mejor sería para el análisis. Y ello basado en varias premisas, entre las que destacan las siguientes:

a)      Deben eliminarse las cargas valorativas subjetivas del análisis. A nadie le importa si uno piensa que algo es “bonito” o “feo”, “tonto” o “genio”, pues todo ello depende de motivaciones absolutamente subjetivas y por lo tanto relativas, a los gustos y preferencias de cada una de las personas.

b)      Las valoraciones (adjetivos, epítetos y demás) no aportan al análisis en lo absoluto.  Si un mecánico dice que el freno está desgastado, no le agrega nada que indique está “trágicamente” desgastado. Finalmente, el freno tiene un desgaste y ya. Si quisiera “calificar” dicho desgaste aporta más si  da las dimensiones concretas (en milímetros o en la forma del desgaste) que en la valoración subjetiva del mismo. Otro mecánico podrá pensar que la cosa no es tan grave. Calificar el desgaste no lo hace ni mejor ni peor mecánico, pero dar en la causa del desgaste y señalar la solución del problema sí.

c)       Las calificaciones no sólo no aportan nada sino que convierten al texto del análisis – y por lo tanto a su creador – en lo relevante. Es decir, es similar a como si el texto cobrase vida y de repente la discusión es sobre el análisis y no sobre lo que el análisis versa. Lo importante es la realidad y ver cómo discutir, para dar soluciones, no los análisis y sus percepciones. Habrá a quienes les gustan los análisis pomposos, cargados de juicios de valor, adjetivos y epítetos, pudiendo encontrarse los fines en el auto-halago, ganar notoriedad ellos o ellas como “analistas” y no realmente aportar a la discusión, o bien porque consideran que las formas y no el fondo es lo que “suma”. Otros, porque en realidad están en campaña a favor o en contra de lo que versan sus escritos y declaraciones.

Lo cierto del caso es que, sean estas u otras razones, las valoraciones enturbian el análisis y desvían la atención de lo sustantivo. No se está siendo honesto con quienes se supone son las personas destinatarias del texto (oral o escrito), pues hay un “pre-texto” (texto previo o razón detrás) que no se está diciendo. Esos “análisis” esconden las verdaderas intenciones de quienes los formulan y no resulta fácil encontrarlas, mas sí cuando se observa el uso, y a veces hasta abuso, de calificativos.

Es una lucha interna que debemos dar todos – no importa si se analiza una situación como politólogo o como ingeniero civil – de no imprimir nuestras propias valoraciones a aquello se supone es nuestro objeto de estudio. Claro está por ejemplo que una persona profesional en ingeniería, derecho, así como aquellas que se dedican a la mecánica o a la medicina, digamos que “nada” pasa si cargan de epítetos sus análisis o diagnósticos…aunque sí afectan. Pero en el caso de la política y máxime quienes trabajamos en comunicación política sí. Nuestras valoraciones subjetivas sesgan y podrían inducir a error, más aún cuando esa persona “analista” se toma como referente.

Permítaseme este texto, con el pre-texto, de intentar colaborar en encontrar a quienes buscamos hacer Ciencia Política y Comunicación Política, con apego a valores democráticos. Obviamente podemos equivocarnos, pero buscamos ser prestos en la búsqueda de las causas y sus consecuencias, desenmarañar lo que observamos, pero hacerlo siempre sin procurar dobles agendas.  No busco calificar a nadie, no vaya a ser que caiga presa de mis propias palabras. Mi intención es ser transparente: sí, el título de este artículo sólo buscaba llamar la atención.

Dicen que “perro que come perro no es buen perro”. Lo que sucede es que debemos diferenciar entre “analistas” y seguidores, “analistas” y simpatizantes. El título universitario no lo es todo.

Análisis de los primeros 100 días de gobierno: La necesaria construcción de una narrativa de la continuidad al cambio.

Por: Daniel Calvo y Gustavo Araya (Politólogos)

Entre los principales aciertos de la actual administración Solís Rivera, quisiéramos reseñar algunas acciones, que son complementarias a un análisis anterior que hemos expuesto, las cuales podrían catalogarse como positivas y  que son convenientes de analizar en su conjunto. Para ello, permítasenos abordarlas en tres ejes fundamentales.

1. Continuidad, la agenda heredada:

Todo proceso de transición entre la salida de un gobierno y la llegada de otro, es sumamente complejo, sobre todo si hay un cambio de partido y todavía muchísimo más si  el nuevo inquilino en Zapote es la primera vez que llega al poder.

Es imposible, por más que se prometa en campaña romper con todo lo existente, el cambio debe ser gradual y no radical, por más que algunos políticos insistan como decía Alberto Cañas en que “…cada 8 de mayo, de año par y no bisiesto, Dios crea el mundo de la nada…”.

El legado de las administraciones anteriores es innegable y absoluto, aunque algunos pretendan ser selectivos, se heredan las buenas cosas como también los problemas del pasado.

A continuación algunos ejemplos.

La huelga de los educadores. El recibimiento de este nuevo gobierno, estuvo marcado por una huelga magisterial, iniciada en los días finales de la anterior administración por parte de uno de los gremios más poderosos del país,  en razón de experimentar problemas con el sistema de pagos Integra2, donde pese a que algunos señalaron presuntas agendas con interés de deslegitimar al recién iniciado gobierno, quien resultó más lesionado fue el movimiento sindical, luego de revelarse un sistema de sobrepagos existente que nunca se atrevieron a denunciar.

El gobierno obtuvo una primera victoria, al echar andar un sistema que pone orden a los pagos en uno de los sectores más sensibles del andamiaje institucional del Estado y una de sus columnas vertebrales como hasta el momento han sido los sindicatos, algo que después podría generarle conflicto con otros gremios.

La adopción de la agenda exportadora. Muchas eran las dudas con la llegada del PAC al gobierno,  sobre  ¿Qué podría pasar con la estrategia de apertura comercial y el modelo de desarrollo económico seguido por el país en los últimos años? Sus posiciones de antaño y la beligerancia de muchas de sus figuras en la cruzada contra el CAFTA, despertaban razonables y justificadas preocupaciones a ciertos sectores económicos y productivos del país, las cuales aunque no podemos decir del todo que se han difuminado, las acciones emprendidas por el nuevo gobierno les han brindado una relativa calma.

Las acciones inmediatas emprendidas por el mandatario ante la salida de varias compañías del país, especialmente de Intel producto del deterioro de las condiciones de competitividad señaladas hacia el gobierno anterior, es uno de sus principales aciertos – aún a costas del relativo abandono a los grupos económicos para el mercado local y las críticas respecto de sus continuos viajes  –  la realización de giras de trabajo por los Estados Unidos, para la atracción de inversiones, ha dejado un buen sabor de boca, porque envía además un mensaje de estabilidad a los sectores productivos acostumbrados a la hegemonía en el discurso y en las políticas públicas y además rompe con la percepción creada de supuestas acciones que darían marcha atrás o en contrapelo del modelo de desarrollo dominante desde ya hace al menos 30 años. Esto además, en atención a la presunta ideología atribuida al PAC de no ser pro mercado.

Programas sociales, seguridad e infraestructura. Si algo no se le puede cuestionar a la administración anterior, fue el abordaje al tema de la seguridad, de manera que pese a la contradicción incurrida por parte del Presidente asegurando que no mantendría en su gabinete figuras de la administración anterior y el posterior nombramiento de Celso Gamboa como ministro de esa cartera, tiene muchísimo más de acierto que de contradicción, ya que es brindarle continuidad a la estrategia del gobierno anterior en este tema.

Por otra parte, la intención de continuar con los programas sociales como la red de cuido, avancemos, manos a la obra, entre otros, provenientes de administraciones anteriores, es otro de los grandes aciertos de la presente administración, lo mismo que el dar seguimiento a las obras de infraestructura referidas a la carretera a San Carlos, así como el asumir los retos de las carreteras 32 y San Ramón – San José, que aunque con matices deben de seguir adelante sin importar el gobierno de turno.

En temas fiscales. Donde hay que señalar la adopción casi absolutade la política del gobierno anterior – incluso con visos de copia – para el recorte del gasto público y retomar la ley ya existente de establecer tope a las pensiones de lujo – se haya hecho o no en administraciones anteriores. Esto junto con la intención de recuperar dinero para las arcas del Estado mediante la conciliación en caso de delito fiscal – incluso so pena de ser criticados y perder apoyo popular  – con tal de definir como tema fundamental el hecho de que “sin cacao no hay chocolate” pueden verse positivamente también, especialmente en el caso de un Gobierno que busca no dejar duda de sus buenas intenciones y dar el ejemplo de trabajar tanto en la recaudación, como en el control del gasto, que le permita en el mediano plazo – tal como lo propuso en campaña – de entrar en la discusión de una reforma fiscal.

2. Los cambios en el abordaje político:

En la política la forma es tan importante como el fondo, de ahí que el abordaje o la narrativa que se pueda construir en aras de legitimar nuevos comportamientos políticos resulte fundamental.

En  este apartado también sobresalen algunos ejemplos que no quisiéramos dejar pasar, sin importar en lo que pueda finalizar, el atrevimiento a realizarlos ya por sí solo, es algo que se considera “aplaudible”. Veamos:

La conformación multipartidista de gobierno. Uno de los aciertos de la presente administración es en la conformación de un frente un tanto “heterogéneo” en el Poder Ejecutivo, ya que siendo la primera vez que llega al poder un partido político distinto de los tradicionales, no abandona la idea de converger o amalgamar y al mismo tiempo de mostrar apertura a fortalecerse con personalidades de otros frentes, quizás también obligado ante la ausencia de amplios cuadros propios, máxime cuando se trata de un partido cuya existencia institucional data no más allá de doce años.

Este elemento tiene otra visión distinta entre los militantes del partido de gobierno, quienes han visto esta práctica como injusta, así ha quedado evidenciado en declaraciones brindadas por los partidarios de esta agrupación en su pasada Asamblea General, donde algunos han manifestado que desean más “gente PAC”  en puestos relevantes, sea en estructuras medias o en juntas directivas, “donde hay mucha gente socialcristiana”.Situación que parece ya estar generando algunos roces a lo interno de esta agrupación.

Pasos hacia grados informales de  parlamentarismo.  Otro elemento que puede resultar favorable al tiempo que da noción de cambio en el abordaje del ejercicio del poder, estuvo en la intención de presentar informe de 100 días ante la Asamblea Legislativa. Con ello el Gobierno mostró su intención de llevar al epicentro del debate político su diagnóstico y alternativas de solución a los problemas nacionales y no rehuir a la confrontaciónaunque esto ha sido un tema cuestionado en los últimos días-. El mensaje en este sentido – máxime si lo logra comunicar al menos mejor de lo que hasta ahora lo ha hecho – resultaría una positiva forma de conjuntar el trabajo que desde los poderes de la República se lleva a cabo.

Sin duda alguna, esta administración ha buscado mostrarse cercana al pueblo, lo que genera un alto grado de empatía con ciertos estratos de la ciudadanía,  mientras que en otros puede ser considerado como una actitud populista, obviamente todo depende del cristal con que se mire.

Nuevos cuadros políticos. Algo que puede verse positivo también en lo político es la inclusión de nuevos valores y renovación de los cuadros políticos del país, brindando la oportunidad a jóvenes que realizan sus primeras armas y, aunque se les puede achacar impericia, aún resulta prematuro juzgar su actuación. No obstante, la inclusión de personas jóvenes en sí mismo no necesariamente es un acierto, si lo es ser coincidente con lo señalado durante la campaña por parte del Presidente Solís, habrá que ver que se trate no sólo de cargos sino también de participación efectiva en la toma de decisiones.

3. Cambios que habrá que ver hacia adelante:

Existen una serie de cambios que apenas si han sido anunciados y resultaría injusto calificar ad portas, pero que son importantes destacar, porque en caso de cumplir todo lo propuesto, podrían significar un gran avance, entre ellos:

Adopción de nuevas metodologías.

1)      Un cambio en la metodología de fijación de incrementos salariales para los sectores público – pese a dudas respecto de su impacto en las finanzas públicas – y privado, con mucha menor confrontación y desgaste que el acostumbrado en las negociaciones llevadas a cabo en anteriores administraciones. Habrá que ver si esto le ha ganado una mejor posición y confianza entre los grupos sindicales, especialmente, de cara a políticas que puedan darse más adelante.

2)      Adopción de un cambio significativo en la forma de identificar, medir y de enfrentar la pobreza. Esto no solo resulta relevante para las políticas públicas y para el desarrollo del país, pues permite la comparación, mediante un sistema adoptado en 108 naciones en el mundo, sino que también – y aquí lo más importante – elimina la posibilidad actual y futura de adoptar modelos antojadizos, al vaivén de las intenciones de las distintas administraciones de arrojarse el haber bajado la pobreza en el país. La adopción de este sistema tanto en lo técnico, pero especialmente en lo político resulta un acierto.

El verdadero compromiso por transparentar el ejercicio de la función pública.

Sin duda donde ha habido un énfasis importante en los medios de comunicación y ha hecho bien el Gobierno en dar a conocer todos aquellos casos o denuncias en las que han encontrado presuntas irregularidades, como en el Ministerio de Cultura, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz y en el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (este último donde también han señalado varios casos en expropiaciones, administración de propiedades y negociación de alquileres).

La presente administración deberá documentar o sustentar todas las acciones emprendidas, para que no se diluyan estos y otros esfuerzos válidos por erradicar la corrupción, y lleguen a tildarse o confundirse con persecución política. Debe quedar claro que en este particular el Gobierno no ha actuado por revancha sino como parte de una cruzada legítima en contra de la corrupción.

Si los casos anunciados de corrupción no son los únicos encontrados ¿Por qué esperar al informe de los 100 días para presentar las denuncias al Ministerio Público? Incluir sorpresas en este sentido, no sólo valida los temores del PLN, sino que deslegitimaría la lucha que pueda llevar a cabo el Gobierno contra la corrupción.

Finalmente ¿Son suficientes tres meses?

Evidentemente la respuesta es negativa y, todo lo contrario, quienes escriben este artículo consideran que tres meses (6% del total del tiempo que estará el mandatario en el poder) no son ni representativos, ni suficientes para mostrar cambios sustantivos.

Lo que sí resulta relevante es ver que en las políticas adoptadas hay una mezcla de continuidad de las administraciones anteriores, la adopción de algunas medidas que buscan paliar una complicada situación económica, social y política – que además el gobierno ha decidido complicársela a sí mismo en lo religioso – y algunos elementos nuevos con los que el Gobierno se afana en dar noción de su derrotero.

Aciertos sí – aunque ello dependa de la percepción – suficientes no y mucho menos entrelazados entre sí como para poder tener idea de hacia dónde se dirige. Lo cierto del caso, es que estamos en el umbral de los 100 días (con todo y lo absurdo de este presunto tiempo) pero que ocupamos como una primera estación, para ponerlos en resonancia con la esperada presentación del señor Presidente – antes ante la Asamblea Legislativa y ahora en el Teatro “Melico” Salazar – el próximo 28 de agosto.

Análisis de los primeros 100 días de gobierno: Las razones de fondo detrás de las contradicciones.

Las reiteradas contradicciones en las que el presente gobierno de turno, ha venido incurriendo en sus primeros días de gestión, deberían motivar más que a evidenciarlas y exhibirlas, a reflexionar sobre las  razones o factores de fondo que las ocasionan.

Las contradicciones, inconsistencias o errores, son sólo lo epidérmico, la sintomatología de un problema mayor, que encuentra sus bases no sólo en el sistema de partidos políticos, y de estos cuando alcanzan el poder, sino también del sistema político mismo. No es de extrañar que por ello, parte fundamental de su solución pase por la revisión y modificación de nuestra institucionalidad democrática.

Pero veámoslo en detalle, tomando como caso de análisis la actual administración. Sería injusto achacar la totalidad de los problemas a la impericia o reducir el asunto como únicamente un problema de comunicación o coordinación. Ambos elementos, lo que permiten es mostrar o dejar ver lo que sucede estructuralmente.

El problema es más profundo en lo que al Gobierno se refiere, y parece obedecer a la ausencia de una agenda clara y objetivos políticos jerarquizados,  bien a la existencia de varias agendas o intereses en pugna. Cuando no hay objetivos claros, no hay qué comunicar de manera idónea. No hay estrategia alguna que resulte válida, si sólo toma en consideración la comunicación en sí misma, eso rosaría la estupidez.

Primero recordemos la conformación del actual Gobierno, desde su fuente primaria: el partido político. Llega al poder, de manera súbita, casi sin planificación suficiente – por la premura misma impuesta por el ritmo electoral – para la concreción de un plan integral que más que ideas, mostrara actores u operadores políticos validados, más allá de la autocomplacencia partidaria. Este reclamo fue constante por parte de varios sectores e incluso aprovechado por la crítica de la oposición.

En segundo lugar, valga recordar que el Partido Acción Ciudadana lleva un proceso inconcluso de cohesión ideológica, que no cristalizó en un acuerdo final, formal y claramente expuesto a la ciudadanía. La disputa para llegar a ello se realizó, pero no se concretó más allá.

Y en tercer lugar, el partido mismo resulta una amalgama de intereses y grupos diversos, transversalmente recorrido por apoyos a la figura fundacional y por reclamos de conformación de nuevos cuadros, e incluso por recién llegados, como el mismo ahora mandatario.

En la actualidad al partido de gobierno, lo tienen hincado figuras carentes de legitimidad interna, que restan en capacidad de acción, cercanas al Presidente pero no a la estructura que, como si esto fuera poco, no necesariamente comulgan con la base esencial de la promesa del propio partido: la ética, y así lo reconocen abiertamente, pues no es su “problema”. Estas figuras lejos de acercarle a un cambio lo han sumido en más de lo mismo que se ha observado en administraciones anteriores.

Estamos frente a una administración con un manejo deficiente de las expectativas realizadas en campaña, que se auto impuso plazos y metas de difícil cumplimiento, en razón que la toma de ciertas decisiones no solo le competían al mandatario, y que  empiezan a generar un clima adverso en la población, que no se esperaba un discurso tan disonante entre lo manifestado en campaña “Vamos a cambiar Costa Rica” y lo proclamado solo unos meses después desde el gobierno de “El gobierno no puede arreglarlo todo.”

Lo anterior,  el propio Presidente de la República lo ha resumido con la desafortunada frase “una cosa es verla venir y otra bailar con ella.” Abónese a ello la ruptura casi inmediata con los sectores de reivindicación social más vehementes, que vieron traición en la disposición del PAC en la Asamblea Legislativa a negociar votos para la Presidencia del Congreso a cambio de proyectos relacionados con la las uniones de personas del mismo sexo.

La imposibilidad de distanciarse de los poderes fácticos por un tema de pragmatismo, le genera una profunda resaca de frustración y engaño a algunos, sobre todo a los más esperanzados en un cambio radical con la llegada de un nuevo inquilino a Zapote. En ello destaca la adopción de la agenda comercial exportadora prácticamente sin recelo alguno, que pareciera estuvo hecha independientemente de quién llegara al poder, atrayendo la mirada del Ejecutivo desde el principio a este sector acostumbrado a las mieles del poder, mientras el sector productivo interno continuaba como hasta la fecha, teniendo que acudir a los medios de comunicación a reclamar la desatención esta vez por el novel gobierno.

Ha quedado claro, que el cambio no pasa por un tema de actores (políticos o partidos) sino versa más bien sobre un tema de necesidad de emprender grandes reformas al Estado. Tal como lo habíamos advertido con anterioridad, los males no acabarán de forma automática y por arte de magia luego de un proceso electoral, independientemente de quien resulte electo.

El Poder Ejecutivo parece estar necesitando de varios aspectos fundamentales:

El primero de ellos estratégico, que le permita a conformar una agenda posible y plausible, una alianza fuerte con sectores que le permitan sostener un viraje – sin dejar de lado el modelo de desarrollo vigente – hacia un modelo productivo más inclusivo, que tenga como participantes fundamentales a las fracciones turística, industrial y agropecuaria.

Posteriormente, una base material que incorpore los reclamos esenciales de la sociedad civil, especialmente en lo que a sostenibilidad, ambiente y empleo se refiere.  Así como, saberse rodear de operadores políticos válidos – y que entiendan realmente la situación nacional sin catalogarla de “pequeñez” o desvirtuarla porque no es lo que pasa en otros países – para cada uno de esos frentes, que tengan capacidades de diálogo y de concertación, sin más agenda que la del mandatario mismo.

Sí lo que deseamos es un verdadero cambio en tanto en la  forma de hacer política como en el fondo de las repercusiones que pueden tener los procesos de toma decisiones,  debemos encaminarnos hacia un sistema que permita construir un hábitat de convivencia al menos cordial, entre las fuerzas políticas representadas en el primer poder de la República y su interrelación con el poder  Ejecutivo, un viraje hacia el parlamentarismo, que parece tan necesario pero a su vez tan distante de algún día poder alcanzar.

El señor Presidente pidió que si se equivocaba lo corrigieran, si se perdía que lo buscaran. ¡Estamos cumpliendo a su palabra, todavía se encuentra a tiempo de rectificar!

Daniel Calvo Sánchez & Gustavo Adolfo Araya Martínez / Politólogos

“¿No es lo mismo verla venir que bailar con ella?”

Esta frase del Presidente Solís Rivera dada para explicar, entre otros factores, las dificultades que enfrenta el gobierno actual para la fijación de precios como el de la electricidad y los combustibles, no puede menos que llevar a meditar. Y para ello, les ruego que vayamos por partes.

En primer lugar, dejemos de lado la frase en sí, por un momento, para atender antes un problema de fondo respecto del análisis político. Generalmente en el análisis espontáneo y cotidiano, no el político, tiende a confundirse lo superficial, con lo esencial, lo fenomenológico con lo sustantivo, las formas con el fondo. Ahí es donde tenemos que tener claro que una frase como la que hoy nos ocupa, no es el problema en sí, sino que lo pone en evidencia. Recordemos que la comunicación es una herramienta, no un objetivo en sí mismo. Por ello debemos negarnos a hacer análisis de la comunicación cual si se tratara de un asunto aislado que se da en el nivel del discurso o en la retórica a la que se recurre para dar explicación de los actos de gobierno y que no tiene nada que ver con lo medular. Mucho menos caigamos en pseudo anáisis que parte sólo desde un punto de vista electorero o partidista… aspiremos a más, por favor.

¿Qué puede haber de fondo?

¿Por qué hay errores de comunicación? ¿Qué están dejando ver estas fallas o presuntos errores más allá del discurso mismo o la falta de coordinación? ¿Qué podría haber detrás de las contradicciones que se han señalado a la actual administración? Pues bien, pueden estarse dando varias situaciones – hipotéticamente – porque aun lo que tenemos son sólo algunos indicios o evidencias y el tiempo transcurrido es relativamente poco. No entremos a calificar las evidencias, solo veámoslas a continuación.

  1. Un juego de agendas que aún no está claro:

Pareciera no haber un aprendizaje de experiencias propias, como de gobiernos anteriores. Podríamos estar ante un gobierno que no ha logrado unificar una agenda común entre sus diferentes miembros, que tiene diferentes formas de enfrentar un mismo tema o con posturas ideológicas no homogéneas. Es obligatorio aquí pensar entonces acerca de la cohesión de la presente administración y si existen agendas o intenciones (intereses) diversas.

Evidencia de lo anterior es que quien buscó ocupar la Presidencia de la Asamblea Legislativa negoció votos de partidos confesionales a cabio de temas de Derechos Humanos, lo cual demuestra no sólo ir en contra de la agenda que parecía existir durante la campaña electoral, sino que además contraviene de alguna manera lo discutido durante el Congreso Ideológico de su propio partido y ni qué decir si esto sucedió a espaldas o sin estar en consonancia con la agenda del Ejecutivo (que entraría en pocos días), a quien finalmente se le pasó la factura por parte de los grupos sociales que luchan precisamente por el respeto a estos derechos.

Otro ejemplo más de este aspecto podría ser la derogatoria de directriz presidencial que instruía a la Procuraduría General de la República a llevar la mayoría de los casos de evasión fiscal hasta su etapa de juicio y no a la conciliación; caso en el que al menos pareció no haber concordancia entre el Presidente de la República y su Vicepresidente, que también es su ministro de hacienda. Finalmente recordemos la diferencia de criterio entre las jerarcas del MEP y del MICIT respecto del cobro de Internet. ¿Es un asunto de intereses diferentes o sólo formas distintas? No lo sabemos.

Pero más allá de todo ello ¿Quién está llamado a fijar esa agenda conjunta? ¿Quién está llamado a fijar plazos, responsables y tareas/objetivos?

Desde hace ya bastante tiempo se ha venido diciendo que, dadas las características de la conformación de la Asamblea Legislativa, así como la del propio Gabinete Gubernamental, pareciera que más que un Ministro de la Presidencia lo que se está requiriendo es de una figura muy similar a un Primer Ministro. Pues bien, razón de más para fijarnos más allá de las diferencias – que se pueden ir saldando sobre la marcha – y enfocarnos en las agendas que podrían estarse dando paralelamente y que estén en una suerte de pugna interna. Veamos por ejemplo la que podría estar teniendo precisamente el Ministro de la Presidencia.

Al inicio vimos cómo se hicieron nombramientos – anuncios – en carteras a las que luego las personas designadas/anunciadas renuncian o desisten de ocupar. Si no estaba en firme la decisión o designación, no debió haberse hecho el anuncio. Lo cual lleva a preguntarse quién le dijo a quién que sí, que ya era un hecho que tal o cual persona había aceptado. Luego aparece el señor Ministro señalando modificaciones – a contrapelo de lo prometido en campaña – respecto de los sueldos de los jerarcas, para luego desdecirse y corregir que y el Gobierno no descongelaría  sueldos sino hasta una próxima administración. Sumémosle a lo anterior – aunque sea lógico que el gobierno pone y quita jerarcas según su planteamiento estratégico – la salida del señor Pablo Cob, bajo el argumento del señor Jiménez de que “Lo estamos animando a que se pensione (…). Queremos encontrar gente nuestra que sea acorde con nuestra visión de sinergia”, no pareciera ser el más afortunado ¿Qué había detrás? ¿Por qué luego se argumentan irregularidades? ¿Por qué se el ICE envió carta al Congreso para que se archiven los proyectos para crear la Ley General de Electricidad y del plan de Ley de Contingencia Eléctrica? ¿Por qué se nombra una comisión – que más pareciera una renegociación con distintos sectores – para tener una solución en 18 meses? ¿Da idea de llevarse esto de manera diáfana y transparente según la “casa de cristal” anunciada el 8 de mayo en el discurso presidencial?

Otro indicio interesante es el anuncio que hiciera el mismo señor Ministro de la Presidencia cuando indicó que no habrá cartera de información y comunicación del gobierno, y en su lugar se designó a una persona para que ejerza en el cargo de Director de comunicación. Sin embargo, hace poco se impone las condiciones de cuándo y cómo se atenderá a la prensa ¿No se sabía que esto iba a resentir a la prensa misma? ¿No han fracasado todos los gobiernos que imponen reglas del número de preguntas, la fecha en que se dan declaraciones? ¿Para qué nombra un Director de Comunicación si no es vocero? ¿Cuál estrategia de comunicación subsiste si el propio Ministro de la Presidencia impone los criterios bajo los cuales debe actuar? ¿Para eso quería que no hubiera rango de ministerio? ¿El Ministro de la Presidencia está concentrando entonces un poder mayor, no sólo coordinar el Gabinete y este con la Asamblea Legislativa, sino que además es quien quiere ser quien hable por y del Gobierno?

¿La agenda de Gobierno la lidera don Luis Guillermo o el Ministro de la Presidencia? ¿Se está encargando el Ministro de la Presidencia de nombramientos? ¿Está atendiendo a sus diputados? ¿Por qué entonces estos no han ejercido el control político para hacerle frente a las solicitudes del Ejecutivo de llamar a cuentas a los órganos como la ARESEP, la SUTEL, RECOPE y el ICE para exigirles explicación por las tarifas? ¿No fue el mismo Ottón Solís quien dijo que el principal llamado a ejercer el control político era la fracción oficialista?  ¿Está el Ministro de la Presidencia reuniéndose con los distintos sectores productivos, empresariales, ambientales, sociales y sindicales, entre otros, para hacerle la tarea al Presidente, antes que todos los reclamos lleguen directamente al mandatario?

¿Por qué ha tenido que salir el Presidente mismo a dar la cara frente a todas estas supuestas inconsistencias? ¿Estará todos los días, en las noticias que el mismo gobierno requiere que se den a diario, el Ministro de la Presidencia y de Comunicación atendiendo las demandas de los medios de comunicación y sectores sociales? ¿Estará claro que su papel en el ajedrez político es salvaguardar al Rey y no exponerlo a jaques continuos? ¿No ha sido ya sobre expuesto el Presidente de la República, siendo el principal activo político de la actual administración? ¿Qué papel viene a cumplir don Daniel Soley – de reciente nombramiento y del “riñón” del mismísimo PLN – desde el Ministerio de la Presidencia realmente? ¿Por qué requiere esta cartera ahora dos viceministros? ¿Cuál es el planteamiento estratégico?

  1. Del dicho al hecho, ha faltado ver “tracción”:

Hasta el momento se ha notado una cierta falta de “tracción” en las decisiones gubernamentales, es decir, pasar del dicho al hecho. El Ministro de la Presidencia – como el gran coordinador que parece estar siendo no deja ver en sus declaraciones la existencia de agenda conjunta, clara, transparente. No se ve que haya plazos, responsables y objetivos entre los distintos ministerios e instituciones autónomas. ¿Dónde estaba ante las declaraciones encontradas entre las jerarcas del MEP y del MICIT? ¿Dónde estaba frente a las declaraciones del Ministro de Vivienda quien desmintió a la Presidenta Ejecutiva del INVU? Más allá de quién tiene o no razón, y que se pongan de acuerdo quién tendrá entonces la vocería de gobierno ¿Qué está pasando? ¿Quién dará respuesta, en qué plazo y con qué fines esperados, ante el precio del servicio de Internet y de investigar si hay o no favoritismos en el sector de la construcción de proyectos de bien social?  ¿Se expondrá nuevamente al Presidente de la República? ¿Dónde puede ver la ciudadanía el avance que pueda tenerse – por poco que sea – si no existe indicio alguno para comparar lo que hay con lo que se hace y vendrá?

El pueblo también está viendo que “mucho rin-rin y nada de helados”. Promesas que parecieran llevárselas el viento, aun cuando ni siquiera se han cumplido los tres meses en el poder. Lo que ve son contradicciones, entre funcionarios de Gobierno y entre el Gobierno y las expectativas. Solo para ir abonando a algunos elementos – que abordaremos más adelante en otro post –  veamos la promesa hecha durante campaña de reactivar el sector productivo interno a la luz de las declaraciones de los sectores turístico, cafetalero e industrial nacionales hechas durante los últimos días, que dejan ver estar aún desatendidos y en condiciones adversas, Ello, mientras el señor Presidente ya ha emprendido varios viajes – sin duda alguna necesarios – pero que continúan dando noción de atender al sector que siempre ha sido atendido durante los últimos años, bajo el modelo el de inversión extranjera directa y exportador. De nuevo: no es que esté mal, pero falta entonces cumplir – o al menos enviar un mensaje claro y directo de querer cumplir – con la promesa de convertir en “mercado  interno” al mercado centroamericano, para apoyar al sector productivo nacional.

  1. Lo que se vale y lo que no se vale:

No se vale decir que “una cosa es verla venir y otra bailar con ella”. No se vale porque estamos hablando del Estado, precisamente uno de los objetos de estudio más relevantes desde la academia, de la cual provienen muchas y muchos de los jerarcas actuales, incluido el propio Presidente de la República. Al llegar al gobierno se sabía que habrían dificultades, que se era nuevo en el ejercicio del poder, se conoce de la burocracia, la inercia partidarista, los mandos medios y personal anquilosado que responden a otros intereses distintos de los nacionales, que el presupuesto de la República había sido fijado durante la administración anterior, con sus objetivos e intereses, con su agenda y no la del nuevo gobierno, una Asamblea Legislativa compleja, un déficit fiscal histórico y demás. Se sabía que las condiciones materiales estaban en su contra.

Pero Tomemos algunas frases del discurso del 8 de mayo del Presidente Solís Rivera.

a)       Transparentar las decisiones de gobierno.

“Deseo que el gobierno –empezado por el propio Despacho presidencial- funcione como una gran vitrina o “casa de cristal”, que permita al ciudadano examinar y escrutar el desempeño de quienes administramos el Estado”.

¿Cómo operacionalizará el gobierno este principio? Aún lo estamos esperando, así con lujo de detalles o al menos con evidencias. ¿Quiénes, cuándo y cómo se encargarán de ello? De momento, hemos visto una relativa opacidad, y como evidencia ver lo anotado líneas arriba.

b)      Frontal lucha contra la corrupción.

 “Tan corrupto es quien roba los recursos del Estado como quien no los administra.” “Combatiremos la corrupción sin secretismos ni opacidades”.

Sin embargo el señor Presidente dijo el pasado 17 de junio que se nos informará al cumplir los primeros 100 días de su mandato. ¿Y mientras tanto? ¿Dónde está el cambio? Con excepción de lo sucedido en el Ministerio de Cultura, no tenemos más indicios de esa lucha contra la corrupción. ¿Dónde está la ciudadanía siendo parte – al menos de las noticias – de que hay un cambio y que la corrupción se está combatiendo? Si no hay cartera de comunicación ¿Dónde está el Ministro de la Presidencia dando explicaciones al respecto?

c)        Cercanía con la ciudadanía, hacer un “gobierno ciudadano”

 “Cuando me equivoque, corríjanme. Cuando me pierda, búsquenme” dijo el señor Presidente.Pues bien, pareciera que no es que se nos esté perdiendo el mandatario, pero no nos está participando del rumbo o todavía no lo tiene claro, o no nos da elementos para saber qué sucede. No conocemos agenda de Gobierno y la que hay pareciera contradictoria cuando menos, o con la existencia de algunas agendas aisladas, de lo cual ya se señaló arriba algunos indicios.

Como el señor Presidente bien señaló “La gente no es estúpida”. Entonces sería prudente que empezara a tomarla en cuenta, contándole (no sólo los jueves…) y no sólo con el “Ministro de la Presidencia y Comunicación”, acerca de qué se está haciendo, quiénes lo están llevando a cabo y para cuándo se puede esperar. Es necesario conocer cuáles son las acciones de Gobierno que se están realizando, así como cuál es el trabajo que están realizando las oficinas de prensa dando a conocer lo actuado y las dificultades para hacerlo, dónde están la coordinando entre las carteras e instituciones y si alguien – oficinas de prensa, mandos medios o quien quiera que sea – no lo hacen  hay que ponerlas en evidencia. Eso también es parte de la “casa de cristal”.¿Por qué no se comunica? ¿Cuál es el interés de no querer comunicar o no poder hacerlo?

Esperamos que no renuncie antes de tiempo a la labor encomendada con actitudes y frases que asoman posiciones derrotistas, acomodadizas y desafortunadas. Ya gobernantes anteriores han señalado la “ingobernabilidad” y han nombrado comisiones, han hecho reclamos y demás, pero el pueblo está cansado de excusas o explicaciones. El Presidente tiene que ser también parte del cambio. El cambio lo exige el pueblo, y es precisamente para eso que lo nombró, para “bailar con ella”, no para que la viera venir.

De monopolios y otros demonios.

Gracias al periodista William Álvarez, brillante e inquieto profesional, tuve la oportunidad hace unos día de conversar con él acerca del tema de los monopolios, merced a una interesante pregunta suya de si éstos son el demonio. Tal como lo hiciera en aquel momento les recuerdo que soy politólogo y comunicador, mas no economista, y quisiera se me permita recuperar algunos de los elementos destacados en nuestra conversación.

Me parece que:

a)      Los monopolios no necesariamente son “el demonio”. Lo que sucede es que en ellos tienden a presentarse prácticas abusivas. Pueden existir monopolios naturales, los que se dan porque de todas maneras no sería posible la competencia, como en casos excepcionales resultó en nuestro país con educación, salud, banca, combustibles, electricidad y demás, en momentos en que no había o no existía la iniciativa privada para llevar a cabo los emprendimientos. Lo que sucede es que con el tiempo tienden a darse prácticas que atentan contra el usuario o cliente, y ahí es donde debe intervernirse por parte del Estado para que exista control.
Hoy en día podríamos también hablar de algunos mercados monopólicos, o al menos oligopólicos, como el de los lácteos y sobre todo en el de las “grasas”, donde podríamos ubicar a las margarinas y la manteca. Todos ellos existen y sin embargo poco escuchamos de quienes adversan la concentración de poder en el mercado.

b)  ¿Qué hacer frente a los monopolios? Las medidas en los mercados modernos actuales son de una extrema transparencia, de incentivo a las prácticas que favorecen al cliente/usuario, estas últimas tanto o más que las que sancionan los abusos, pero sobre todo de una extendida forma de llevar información a la población. Ahí es donde llaman la atención proyectos como los “Grannacionales” – propugnados por el Alba, por ejemplo – que no son más que cambiar la propiedad de los medios de producción y distribución. La lógica que han tenido estos proyectos Grannacionales es dar inicio con control de precios (que se supone son los principales indicadores de prácticas abusivas) pero finalmente a lo que llevan es a desabastecimiento, empobrecimiento de la calidad de vida de las y los habitantes y a sistemas de abuso por quienes han resultado beneficiados del modelo (es un capitalismo salvaje igual que el que critican, sólo que ahora son amigos del régimen de turno). Insisto, el norte en las acciones de mercado son: transparencia, control real Estatal de los abusos, incentivos a las buenas prácticas (premiar impositivamente o con sistemas no impositivos) y muchísima información / formación para la ciudadanía.

c)    ¿Cómo ingresar a estos mercados tan concentrados? Depende mucho de cómo ingresar a mercados sin monopolios de las condiciones de cada mercado. Las formas tradicionales son por venta / participación masiva (con bajos precios y calidad mínima), con modelos de productos o servicios para la atención de nichos (clase alta, clases medias urbanas, mujeres, varones, población adulta mayor) o bien por especialidad (produciendo o atendiendo servicios de alto valor agregado y sofisticación). Ello dependerá del entorno de mercado, de las prácticas y legislación en cada mercado, y obviamente de las características  del producto o servicio. Pero también, debe haber análisis (investigación) y sobre todo soporte Estatal para el ingreso, así como la consigna de poder generar encadenamientos productivos y de responsabilidad empresarial.

El monopolio es concentración de poder, y ya sabemos qué sucede cuando se ejerce el poder de manera absoluta….

El viaje presidencial a Washington.

Para analizar el reciente viaje del señor Presidente Solís Rivera a Washington, propongo las siguientes ideas, y lo primero que hay que hacer es contextualizar este viaje, para lo cual asumo tres elementos principales:

A)     Tiene un hito importante y es la visita fallida planificada para el pasado 5 de marzo por don Luis Guillermo a Washington, cuando se entrevistaría con personalidades de (un think tank) InterAmerican Dialogue, viaje que se vio interrumpido por la renuncia del entonces candidato Johnny Araya.

B)      El segundo elemento relevante es que este viaje se da posterior al anuncio del Bank of America y de Intel de cerrar operaciones, total o parcialmente y en medio de críticas tanto hacia el Gobierno anterior – por no dar noticia en el momento que se enteró de la situación o bien por no dar seguimiento a las políticas públicas y de incentivo, no a la atracción de inversión extranjera, sino a aquellas que favorecieran la competitividad de quienes se establecieran en el país (sólo hay que recordar el enfrentamiento entre Comex y la mandataria Chinchilla a finales de setiembre del 2011). Esto último se constituyó en un elemento relevante en el que se podría estar fundamentando el deterioro de la imagen nacional para la atracción de capital para inversión directa en el país.

C)      El tercer y último antecedente lo constituye la agenda de la nueva administración que pretende el fortalecimiento y reactivación de la empresa que atiende el mercado local, nacional, pero sin descuidar el modelo de desarrollo que propugna por un sector de economía fuerte para la exportación hacia mercados internacionales.

Ahora bien, tomado todo esto en consideración este viaje le sirve al mandatario Solís, entonces al menos para lo siguiente:

a)      Recuperar el terreno perdido y atender la agenda pendiente que tenía desde la campaña, a casi un mes de los comicios de segunda ronda, para atender no solo al Inter-American Dialogue, sino también con miembros del comité de asuntos de relaciones exteriores del senado de los Estados Unidos y con el Secretario General de la OEA. Esto claramente con intenciones de fijar – definir agenda exterior. Aquí los alcances están relacionados precisamente con la definición de la agenda del país, en el plano internacional – especialmente con su socio estratégico comercial más importante, los Estados Unidos (a donde no es casualidad que estén dos personajes relevantes del PAC, Mendoza y Macaya).

b)      Reposicionar al país como destino relevante para la inversión directa, especialmente en áreas de alta tecnología (salud, software y manufactura). Marcar con ello un cambio con respecto a las autoridades de la administración 2010-2014. Aquí posiblemente, la idea sea no solo recuperar imagen y recursos perdidos, sino también fortalecer el sector hacia un tipo de industria de mayor valor agregado.

c)       Enviar un mensaje a los sectores económicos nacionales de apoyo (recordemos que durante la campaña se decía que el PAC “nunca habían pagado una planilla”, en alusión a su lejanía material y real con el hacer negocios y los sectores productivos). Especialmente este es un mensaje y acciones concretas en atención al modelo de desarrollo nacional que ha reinado durante los últimos casi 30 años, pero que también envía señales al sector de economía interna que el mandatario está dispuesto a asumir acciones para generar y sostener el sistema de creación de riqueza. Nada haría con pensar en impuestos en dos años, si no tiene un sector productivo privado vigoroso.

Creo que esas tres metas se cumplen, hasta el momento, pues están más en lo comunicativo que en las políticas públicas materializadas. Ahora bien, que sean capaces de articular una estrategia de comunicación para que esto sea entendido y asumido, es otra historia.