Por qué don Óscar busca pactar tablas en el ajedrez político

A medida que pasa el tiempo aparece evidencia suficiente para comprobar que don Oscar Arias efectivamente tenía que pensar su lanzamiento (que va más allá de ganar caminando o mostrar gula) y que don José María Figueres lleva a cabo una estrategia que trasciende el ganar una convención interna o la Presidencia de la República.
Decía yo hace algunos días que don Oscar estaba cada vez más lejos de lanzar su candidatura (si la razón política aún sigue siendo lo que impera), ello porque:
a) Efectivamente parece no contar con estructura partidaria afín, al 100% comprometida y convencida (como la tuvo para el 2006 lo cual demostró en parte la noticia dada a conocer por La Nación, en la que se pone de manifiesto el fraccionamiento de la bancada del PLN).
b) En parte por las encuestas (publicadas y no publicadas), que le señalan que tampoco la candidatura de don Oscar significa el triunfo contundente del PLN, tieniendo del todo seguro un 40% en una eventual primera ronda, ni tener todo el apoyo que se esperaba dentro del propio electorado simpatizante con su partido.
c) En caso de llevarse a cabo una convención y participar en ella don Óscar, muy rápidamente se convertiría – dada su posición de “candidato a vencer”- en un “todos contra uno”, por la cantidad de candidaturas que no tienen nada qué perder (Aiza, Cruickshank y Rojas Franco… mientras aparecen otras).

d) Don Óscar sin duda alguna polarizaría una campaña electoral, pues significa la antítesis de los movimientos progresistas y de “izquierda”, además reviviría temas como el TLC, crucitas y algunos otros; todo lo cual empoderaría casi automáticamente a quienes se encuentren en esas posiciones, agrupándoles, colocándoles en frente a un “enemigo en común” y llevando posibilidad nuevamente de que el país quede al vilo de un 50% 50% en las elecciones.

e) Súmesele a lo anterior el hecho de no contar hoy con una plataforma programática clara, no sólo de la profundización del modelo exportador-financiero para el país, sino también una cuya temática que vincule la oferta desde un eventual Gobierno suyo a la dinámica internacional (como lo hizo en lo político el tema de la paz en los 80 o la firma de un tratado comercial multilateral como el DR-CAFTA en los en la primera década de este siglo).
Don Oscar está claro que hoy es necesaria una agenda, que no sólo requiera un impulso importante, sino garante de la necesidad de su firma para ser llevada a cabo, pero más aún, que compela al resto de las fuerzas políticas, económicas y sociales, para dotar de legitimidad a un próximo gobierno (por eso su frase de si “me dejan hacer lo que quiero”). Él, sin duda, está haciendo el esfuerzo de buscar esa agenda de consenso y por ello sus reuniones con distintos líderes – más o menos incómodos, como en el caso de don Ottón, más o menos sabedores de lo que está sucediendo como en el caso de los diputados confesionales.
No tenerlas todas consigo hoy – ni en agenda, ni legitimidad interna y sin una estructura clara y leal – tienen a don Oscar más cerca del no, que del sí lanzarse. Ello sin contar que las condiciones materiales, que van desde las presas tanto en lo vehicular, como en lo institucional, con un Estado arterioesclerótico, un sistema de partidos fraccionado y sin visión estratégica, una clase económica fragmetada y enfrentada, contradictoria (en la que basta con ver lo que sucede con las cámaras empresariales), un movimiento sindical igualmente dividido y con una agenda de muy corto plazo, entre otros, complejizan la situación y dejan ver que no es el mejor momento para su retorno. Ello sin contar con las condiciones subjetivas y personales, de edad, propia y de cuadros dirigentes cercanos, con un PLN desorientado (con un secretario general por la libre, sin entender los signos de los tiempos, una asamblea nacional que él no “armó”, una familia liberacionista enfrentada, con un hijo pródigo desde la municipalidad capitalina que espera verlos fracasar, una expresidenta que aguarda el mejor momento para la reivindicación de su propio mandato y demostrarle a su mentor lo ingrato e injusto que ha sido….).
Todo esto sucede mientras se enfrenta a un candidado relativamente mejor “armado” con agenda propia, puede que sin legitimidad suficiente, pero sí con estructura y lealtades a fin de cuentas (pues su paso por la Presidencia del Directorio Político y con una camapaña electoral como la municipal) que hacen de José María Figueres un rival no tan débil y a quien no le preocupa perder, pues su apuesta es distinta, la meta que busca con su precandidatura no necesariamente ser coronado con la Presidencia de la República… pero esa, es otra historia.
Llegamos así al 5 de setiembre, cuando estos dos hábiles y sesudos jugadores de ajedrez político se sentaron uno frente al otro, cada uno con el planteamiento de sus estrategias. Tal como se apunta líneas arriba don Oscar parece no tener más jugadas qué hacer o ve que no es claro su triunfo de manera contundente movidas más adelante, incluso puede que pierda buena parte de su posición si continúa en el juego. Su personalidad no le permite aceptar lo que, desde su punto de vista, sería una derrota. Si él se mete al juego es para ganar. Pero se da cuenta que su oponente no busca el mate, domina en centro del tablero y tiene las fichas alineadas. Toca entonces pactar, y como en ajedrez ofrece “tablas” (*), que ambos abandonen la lucha … y ello precisamente lo pone en evidencia a él y lo que piensa de las posibilidades reales de su oponente. Técnicamente, don Oscar ya se levantó del tablero, propone no seguir jugando… es sólo cuestión de tiempo.
(*) http://www.123ajedrez.com/reglas-basicas/tablas

La posición de CR con Venezuela

La situación no es tan “sencilla” como pronunciarse a favor o en contra del régimen venezolano, lo cual no quiere decir que no haya que hacerlo. Hoy, el pronunciamiento de Almagro (de invocar la Carta Democrática) cuidado y, si al final, no terminó fortaleciendo la posición del régimen que intentaba debilitar.

La OEA no es un espacio “neutro”. Cualquier declaración oficial en su seno debe ser estudiada cuidadosamente. Nuestro pronunciamiento – de nuevo, en uno u otro sentido – podría tener efecto boomerang. Con los antecedentes de CR, tales como las proclama de Neutralidad y el Plan de Paz, así como su imagen actual se “juegan” con cualquier movimiento que haga. Además, pronunciarse en uno u otro sentido es adelantar criterio, que en el escenario de la OEA e internacional nos compromete (ya ven lo que pasó…).

Claro, habrá en nuestro país quienes sólo ven el ajedrez local o interno y ahí creen o quieren que todo apunte a sus intereses. Eso, también hay que tomarlo en consideración.

Con el tema de Venezuela se juegan muchos otros intereses. A) Hay quienes lo utilizan para fundamentar sus posiciones ideológicas. B) hay quienes lo hacen para criticar al Gobierno de turno (no solo en CR). C) Hay quienes lo hacen para definirse a si mismos y sus partidos políticos con obvios fines electorales. D) Hay quienes aprovechan para señalar a medios de comunicación (y denunciar sus posiciones de uno u otro lado). En fin, cada quien toma a Venezuela según sus propios intereses, hasta los más loables preocupados genuinamente por los DDHH.

Ahora sí, hablemos de la posición respecto de lo que sucede en Venezuela… Por ejemplo hablemos de la posición de los Estados Unidos, que incluso le vende petróleo a Venezuela (http://cnnespanol.cnn.com/…/venezuela-el-pais-con-la-mayor…/) ¿Le interesa más la venta – y mantenerlas http://www.eluniversal.com/…/eeuu-descarta-suspender-compra… – que lo que sucede a la democracia bolivariana?

Y aquí se exige al Gobierno que se pronuncie….

Con excepciones, nuestra posición ha sido la “neutralidad”. Tomar partido tiene muchísimas otras implicaciones.

Aún el “pulso” Arias-Reagan, durante y posterior al Plan de Paz,  tenía una lógica interna de definición del modelo de Estado (rompimiento con el PLN tradicional y sus aliados históricos) y tenía también una lógica internacional de definición hacia la multelaterialidad (apenas gestándose) que luego permite al mismo Presidente Arias establecer relaciones con China (¡Comunista!), la cual algunos criticaron por ser “complaciente” con política imperialista del gigante asiático con Taiwan…. pero eso, eso se olvida, hoy es el Gobierno el que es de izquierda.

Sin pretender para nada  una apología del actual Gobierno- lo cual tampoco es – llama la atención que quienes más levantan las banderas hoy son quienes otrora aplaudieron la neutralidad estando en el poder. Los tiempos cambian y la memoria es escasa.

Análisis de los primeros 100 días de gobierno: Las razones de fondo detrás de las contradicciones.

Las reiteradas contradicciones en las que el presente gobierno de turno, ha venido incurriendo en sus primeros días de gestión, deberían motivar más que a evidenciarlas y exhibirlas, a reflexionar sobre las  razones o factores de fondo que las ocasionan.

Las contradicciones, inconsistencias o errores, son sólo lo epidérmico, la sintomatología de un problema mayor, que encuentra sus bases no sólo en el sistema de partidos políticos, y de estos cuando alcanzan el poder, sino también del sistema político mismo. No es de extrañar que por ello, parte fundamental de su solución pase por la revisión y modificación de nuestra institucionalidad democrática.

Pero veámoslo en detalle, tomando como caso de análisis la actual administración. Sería injusto achacar la totalidad de los problemas a la impericia o reducir el asunto como únicamente un problema de comunicación o coordinación. Ambos elementos, lo que permiten es mostrar o dejar ver lo que sucede estructuralmente.

El problema es más profundo en lo que al Gobierno se refiere, y parece obedecer a la ausencia de una agenda clara y objetivos políticos jerarquizados,  bien a la existencia de varias agendas o intereses en pugna. Cuando no hay objetivos claros, no hay qué comunicar de manera idónea. No hay estrategia alguna que resulte válida, si sólo toma en consideración la comunicación en sí misma, eso rosaría la estupidez.

Primero recordemos la conformación del actual Gobierno, desde su fuente primaria: el partido político. Llega al poder, de manera súbita, casi sin planificación suficiente – por la premura misma impuesta por el ritmo electoral – para la concreción de un plan integral que más que ideas, mostrara actores u operadores políticos validados, más allá de la autocomplacencia partidaria. Este reclamo fue constante por parte de varios sectores e incluso aprovechado por la crítica de la oposición.

En segundo lugar, valga recordar que el Partido Acción Ciudadana lleva un proceso inconcluso de cohesión ideológica, que no cristalizó en un acuerdo final, formal y claramente expuesto a la ciudadanía. La disputa para llegar a ello se realizó, pero no se concretó más allá.

Y en tercer lugar, el partido mismo resulta una amalgama de intereses y grupos diversos, transversalmente recorrido por apoyos a la figura fundacional y por reclamos de conformación de nuevos cuadros, e incluso por recién llegados, como el mismo ahora mandatario.

En la actualidad al partido de gobierno, lo tienen hincado figuras carentes de legitimidad interna, que restan en capacidad de acción, cercanas al Presidente pero no a la estructura que, como si esto fuera poco, no necesariamente comulgan con la base esencial de la promesa del propio partido: la ética, y así lo reconocen abiertamente, pues no es su “problema”. Estas figuras lejos de acercarle a un cambio lo han sumido en más de lo mismo que se ha observado en administraciones anteriores.

Estamos frente a una administración con un manejo deficiente de las expectativas realizadas en campaña, que se auto impuso plazos y metas de difícil cumplimiento, en razón que la toma de ciertas decisiones no solo le competían al mandatario, y que  empiezan a generar un clima adverso en la población, que no se esperaba un discurso tan disonante entre lo manifestado en campaña “Vamos a cambiar Costa Rica” y lo proclamado solo unos meses después desde el gobierno de “El gobierno no puede arreglarlo todo.”

Lo anterior,  el propio Presidente de la República lo ha resumido con la desafortunada frase “una cosa es verla venir y otra bailar con ella.” Abónese a ello la ruptura casi inmediata con los sectores de reivindicación social más vehementes, que vieron traición en la disposición del PAC en la Asamblea Legislativa a negociar votos para la Presidencia del Congreso a cambio de proyectos relacionados con la las uniones de personas del mismo sexo.

La imposibilidad de distanciarse de los poderes fácticos por un tema de pragmatismo, le genera una profunda resaca de frustración y engaño a algunos, sobre todo a los más esperanzados en un cambio radical con la llegada de un nuevo inquilino a Zapote. En ello destaca la adopción de la agenda comercial exportadora prácticamente sin recelo alguno, que pareciera estuvo hecha independientemente de quién llegara al poder, atrayendo la mirada del Ejecutivo desde el principio a este sector acostumbrado a las mieles del poder, mientras el sector productivo interno continuaba como hasta la fecha, teniendo que acudir a los medios de comunicación a reclamar la desatención esta vez por el novel gobierno.

Ha quedado claro, que el cambio no pasa por un tema de actores (políticos o partidos) sino versa más bien sobre un tema de necesidad de emprender grandes reformas al Estado. Tal como lo habíamos advertido con anterioridad, los males no acabarán de forma automática y por arte de magia luego de un proceso electoral, independientemente de quien resulte electo.

El Poder Ejecutivo parece estar necesitando de varios aspectos fundamentales:

El primero de ellos estratégico, que le permita a conformar una agenda posible y plausible, una alianza fuerte con sectores que le permitan sostener un viraje – sin dejar de lado el modelo de desarrollo vigente – hacia un modelo productivo más inclusivo, que tenga como participantes fundamentales a las fracciones turística, industrial y agropecuaria.

Posteriormente, una base material que incorpore los reclamos esenciales de la sociedad civil, especialmente en lo que a sostenibilidad, ambiente y empleo se refiere.  Así como, saberse rodear de operadores políticos válidos – y que entiendan realmente la situación nacional sin catalogarla de “pequeñez” o desvirtuarla porque no es lo que pasa en otros países – para cada uno de esos frentes, que tengan capacidades de diálogo y de concertación, sin más agenda que la del mandatario mismo.

Sí lo que deseamos es un verdadero cambio en tanto en la  forma de hacer política como en el fondo de las repercusiones que pueden tener los procesos de toma decisiones,  debemos encaminarnos hacia un sistema que permita construir un hábitat de convivencia al menos cordial, entre las fuerzas políticas representadas en el primer poder de la República y su interrelación con el poder  Ejecutivo, un viraje hacia el parlamentarismo, que parece tan necesario pero a su vez tan distante de algún día poder alcanzar.

El señor Presidente pidió que si se equivocaba lo corrigieran, si se perdía que lo buscaran. ¡Estamos cumpliendo a su palabra, todavía se encuentra a tiempo de rectificar!

Daniel Calvo Sánchez & Gustavo Adolfo Araya Martínez / Politólogos

Las famosas encuestas…

A ver si nos entendemos. Imaginémonos las encuestas como una serie de fotografías en el tiempo. ¿podríamos saber si un niño hoy se quedará calvo cuando adulto? No. ¿Sabríamos si tomamos fotografías cada cierto tiempo si el niño está perdiendo el cabello? Sí.
¿Podríamos saber con una fotografía hoy si en el futuro estaré más delgado o más gordo? No. ¿Podría ver variantes en mi peso en el tiempo? Sí.

Las encuestas son como el instrumento que permite ver cómo van cambiando las cosas, no son ni las cosas en sí, ni son instrumentos predictivos. ¿Quiere adelgazar y saber si va por buen camino? Le aseguro que con una foto hoy no lo logrará adivinar. Tómese una cada cierto tiempo…. y acuérdese de revisar la cámara, actualizar tecnología y que sea el mismo sujeto. No hay que olvidar que hay fotógrafos chapas, otros con intereses y otros que toman fotos para el sujeto que los contrata y para quien le vende las pastillas adelgazantes. Es ahí donde también uno debe fijarse.

Las encuestas no predicen. En el momento en que usted piense que una encuesta acertó, piense eso: las encuestas no predicen y rectifique. Si de repente se sorprende a usted mismo o a usted misma diciendo que una encuesta “falló”, piense eso: las encuestas no predicen y rectifique. Y que nunca, ojalá nunca, se sorprendan a ustedes mismos diciendo “la verdadera encuesta es el día de las elecciones”. No, esa es la peor de todas las herejías, una encuesta es una encuesta (así como  una foto es una foto) y las elecciones son las elecciones (como usted es usted). La foto es la foto, no es usted. La verdadera o el verdadero usted es quien está mostrando la foto en un momento, no la foto en sí; ese era, fue y será siempre una imagen de usted. Si, eso, una imagen, una representación, con un determinado ángulo, un determinado uso de la luz y con un encuadre, emplazamiento de cámara, obturación y demás… al igual que una encuesta es una encuesta, que es una represetación, una medición, de la opinión pública con un margen de error, un cuestionario determinado, con un orden y diseño de las preguntas, con un muestreo, con un recorrido y con una muestra determinada. No es la opinión pública.

El valor de las encuestas no está en su capacidad predictiva, sino en su medición certera, que permita llevar el pulso de las acciones tomadas y, si es necesario, redirigirlas, tomar nuevas, cambiar o eliminar otras, para alcanzar las metas deseadas. Nada ganamos pateando o maldiciendo la báscula porque no logremos bajar o aumentar de peso. Son nuestras acciones las que dirigirán lo que en la báscula se refleje.

Que hay algunos partidos políticos que las manipulan, sí. Que hay algunos periodistas en algunos medios que no saben interpretarlas, sí. Que no se parecen entre ellas, sí (al igual que no hay dos fotografías idénticas aunque las tome con la misma cámara y que la tome el mismo camarógrafo). Así tiene que ser.

Le invito a leer sobre el papel de las encuestas (desde un punto de vista técnico) durante las elecciones del 2006 y el referéndum del TLC aquí http://aecid.cr/documentosvarios/Libro%20Final%20FLACSO.pdf (páginas de la 319 a la 380). Ya escribiré, Dios mediante, sobre el uso y abuso de las encuestas, mitos y manipulaciones.

El Gabinete ministerial: síntesis de un acuerdo nacional.

El editorial del periódico El Financiero del pasado 15/02/2014 abordó un tema que es y será medular para la próxima administración o gobierno, independiente del resultado electoral de 6 de abril: la conformación del Gabinete ministerial y presidencias ejecutivas. Sin duda alguna los elementos señalados, tales como la idoneidad profesional y la ética de estas personas, así como sus habilidades, capacidad de gestión, comunicación y coordinación, además del trabajo en equipo son vitales para su éxito, individual, colectivo, como Gobierno, pero sobre todo para el país. Huelga decir que – como bien se apunta en el editorial – ello debe lograrse con políticas de austeridad, donde el tema salarial y sacrificio, se valora a la luz de la exposición y escrutinio público, sin mencionar con el cumplimiento de las obligaciones de transparentar sus acciones y dar a conocer todas sus posesiones e ingresos; lo cual sumado las condiciones internas de luchas de poder, gremiales, personales, laborales y demás, deben ser puestas en balance por las personas postulantes.

Pero esto también debe llamarnos a reflexión y buscar la forma de cómo colaborar para que esta selección no sea vista como responsabilidad única de quienes resulten electos, sino también que se cuente con el concurso de quienes estamos fuera del poder político formal y podamos ayudar desde nuestros espacios, sea cual sea; privado, académico, de lucha social, ambiental o gremial. Especialmente debemos tener claro que aunque habrá un solo representante último de la voluntad popular dada la forma en que opera nuestro sistema electoral, en la figura del Presidente de la República, hay que ponerse de acuerdo con esa ruta nacional y sus implicaciones, donde la habilidad, virtud, idoneidad y conocimiento de quienes llegan al gobierno son requisitos, pero no garantes exclusivos de éxito.

La conformación del Gabinete debe estar a tono y concertadamente con el derrotero país, al que converjan idealmente los intereses de todos quienes vivimos en él. El éxito no debe ser ya garantía exclusiva para un solo grupo o grupos. Para ello será necesaria la cristalización o conformación de un Gabinete, idóneo y lo más heterogéneo posible, por el origen de sus representantes pero especialmente por la colaboración y apoyo de quienes seremos representados como ciudadanía, como empresariado nacional, como sector ambiental, social, académico, religioso y demás.

Lo más importante para estas personas, que vayan a ejercer los cargos ministeriales y presidencias ejecutivas, es y será ganarse y contar con la colaboración, confianza y sostén de los distintos grupos de interés, económicos y sociales del país. Ello porque el próximo equipo de trabajo del gobierno debe estar a tono con las virtudes y bondades del modelo de desarrollo imperante, pero con cuidado extremo de solventar las deficiencias estructurales – especialmente en redistribución del ingreso, capacidad de crear riqueza de manera homogénea, encadenamientos productivos y la adecuación del sistema de seguridad social y el modelo educativo – y presto a incorporar las modificaciones necesarias, para garantizar que el éxito del modelo sea más lo extendido posible y alcance a todos y todas.

Probablemente, a diferencia de ocasiones anteriores, este tema cobra una mayor relevancia relativa en virtud de los cambios que estamos experimentando. Cambios que se están dando no sólo en la dinámica electoral propiamente dicha, donde asistimos a un proceso absolutamente atípico, sino porque una lectura fina y precisa, para quienes tienen un criterio más estratégico y sin tintes políticos o sectoriales, permitirá ver que también enfrentamos cambios en la base material, productiva, social y hasta de nuestra relación con otros actores más allá de nuestras fronteras. Precisamente por ello, la conformación de fronteras y fortalezas como país se hacen obligatorias y necesarias. La conformación del Gabinete y los mandos superiores del aparataje institucional Estatal, tanto como el de los distintos sectores sociales, ambientales, religiosos, políticos y privados demanda nuevos liderazgos, adecuados y dispuestos a jugar con las nuevas reglas del juego, pero también a modificarlas, concertar para ello, dialogar para enfrentar la realidad y bajo normas claras, transparentes y equitativas.

Lo político no es más que una manifestación más y por qué no, un espejo, en el que ver las imágenes de lo que bien podría estar pasando en nuestras propias estructuras. Los liderazgos ahí necesarios, no distan en lo sustantivo, de lo que podría estarse demandando en otros sectores de nuestro país. Quedó por lo tanto atrás la visión cortoplacista, soberbia, reducida al propio patio y cual si no existiera una interrelación de factores y fenómenos que nos afectan a todas y todos, como país.

Así, la conformación del Gabinete no es sólo un resultante de la demanda desde cada una de nuestras posiciones e intereses, como un compromiso por colaborar y llevar a buen puerto durante el ejercicio de sus funciones. No existe derecho sin obligación, demanda sin oferta, Gobierno sin gobernados. Si estamos dispuestos a exigir, debemos estar dispuestos a dar. La realidad en general, así como la política hoy y la campaña electoral en particular, nos están enviando señales claras. Que cada quién reciba, según su aporte al país.

La historia la escriben los ganadores… pero

Mucho se han concentrado los medios de comunicación en encontrar las razones del “triunfo” de Luis Guillermo Solís. Para todos – sin excepción – lo hecho por el PAC en esta vez fue sorpresivo. Ni el PLN, ni analistas, ni sus propios correligionarios vieron más allá de la tendencia creciente que mantenía el PAC y la fuerza con que estaba sucediendo.
Recordando un excelente estratega político mexicano con quien tengo la oportunidad de compartir experiencias, una vez señaló que – de cara a las elecciones – no sólo se deben ganar los procesos electorales, lo fundamental es no perder. En esta ocasión comprendí sus palabras. No hay un ganador, sino es también porque alguien hace mal las coasas. Uno debe preocuparse como estratega en no atentar, no ir en contra de su propio partido y candidato.
Por ello creo que también merece la pena analizar los factores que explican la “derrota” del PLN. Obviamente ahora habrá razones de sobra y cada una con un peso relativo diferente. Pero permítaseme señalar tres:
a) el PLN nunca superó, ni permitió, saldar las contradicciones internas. La democracia es un sistema “inteligente”, para ello existen los procesos de elección interno, las “primarias”, las convenciones internas. Si un partido no logra consensos internos fuertes, repartir cuotas de poder y responsabilidad, pues llevará todas las deficiencias y las arrastrará a todo aquello cuanto haga. La alegría de los Arayistas, ante el retiro de Rodrigo Arias, no mostró sino un error estratégico. Los procesos internos NO se deben saltar. Hoy, un PLN dividido, con sospechas y suspicacias de quién está trabajando realmente y para qué, es una muestra de esto.
b) El candidato nunca contó con una “carrera” política de nivel nacional. Rodrigo Carazo, Oscar Arias, Ottón Solís, no son sino ejemplos de cómo el PLN antes se encargaba de “curtir” a sus delfines para la lucha nacional. Don Johnny Araya tiene los “skills” para luchas locales, domina y es un experto en procesos para alcanzar la Alcaldía, pero no así para los de nivel nacional. Es como llevar a un jugador de ligas menores a la Selección Nacional, sin haber pasado por segunda división, por alto rendimiento y sin haberlo entrenado pretender ponerlo en ligas mayores.
c) El equipo asesor, compuesto por quienes alguna vez desertaron del propio PLN y pretender ahora que muestren lealtad partidaria. No estoy yo para comprobarla o no, pero sí para señalar este hecho (sino ¿por qué tuvo que decir públicamente uno de ellos que no tenía pretenciones presidenciales?). El mismo hermano del hoy candidato en las elecciones pasadas (¡hace cuatro años!) dio su adhesión al PAChttp://wvw.nacion.com/ln_ee/2010/enero/16/pais2227939.html.
Además su experiencia fue infructuosa – perdieron como candidatos fuera y dentro del PLN. ¿Con ese currículum asesoran de cómo ganar una elección?

Quedan, obviamente, otros factores como una pésima campaña en términos conceptuales en comunicación y yerros sin parangón alguno en solicitar una tregua, enviar señales de división interna merced a quienes dicen debería don Johnny renunciar… esta historia parece no terminar.
Aunque la historia la escriben los ganadores, hay que seguir prestando atención a lo que sucede en el PLN, pues muchas enseñanzas respecto del sistema democrático provendrán de quienes resultan derrotados, como de quienes triunfan.

¿Se está “Teleceizando” la campaña electoral?

Hago la preguna recordando una reciente conversación con mi buen amigo y colega Manuel Emilio Morales, quien precisamente me dijo algo así como “Es impresionante cómo esta gente no ha aprendido y cómo sí aprendieron los del No.” Ello, a propósito de una plática que sosteníamos a partir de dos características de la campaña electoral actual: a) La población joven y b) El peso relevante que han cobrado las redes sociales.

Es por ello que quisiera conversar hoy acerca de una campaña recientemente lanzada, a la que seguiré refiriéndome como “El Sastre” y que se da noticia en el periódico La Nación (http://www.nacion.com/nacional/elecciones2014/Empresarios-sociales-Jose-Maria-Villalta_0_1384061640.html).

Pues bien, en primer lugar supongo que debo aclarar que Villalta no es santo de mi devoción, por aquello de #MiTirriaCegadora que algunos argumentan. Segundo: Este comercial es muy semejante a otros (ring, costarrisa, corazones, el menos malo y últimamente los del precandidato Berrocal).

Tercero, algunas observaciones:

a) Esta campaña – “El Sastre” – está escrita en “clave” distinta a la del propio Villalta y pese a que define lucha en la misma cancha: las Redes Sociales, no necesariamente significa que será efectiva.

b) Nótese que esta campaña – “El Sastre” busca hacer contrapropaganda en fondo y forma donde otros partidos – distintos del FA – han errado.

c) Dos pistas:
* “Cuando cayó el muro de Berlin, mi mayor preocupación era que esa Navidad alguien me regalara la primera versión de un Nintendo”
* “Yo no viví la Guerra Fría, sino como un eco contado por mis mayores”.
(ambas frases de José María Villalta, en artículo “La monstruosidad de la mentira” en La Nación, 12/12/13,  página 36A).

¿Verdad que suena como que las frases anteriores son escritas por un candidato que lo hace en “clave joven”? ¿Entonces a quién y con qué clave le escriben en el comercial “El Sastre”? ¿Qué es lo que no le queda? ¿El traje de Presidente? ¿El de diputado no le quedó? Hago estas preguntas solo para apelar a la memoria colectiva reciente. ¿Qué no le queda? ¿Representar a la juventud nacional y ser una opción o una alternativa? ¿A qué valores de fondo están apelando? ¿Miedo? ¿Miedo a qué? ¿A que lo haga peor a doña Laura Chinchilla? Nuevamente apelo a dos contenidos de contrapropaganda que podrían ser contraargumentación y apelan a la memoria reciente… también, sí, a la que tienen las personas más jóvenes.

La moraleja que me resulta pertinente de todo esto es que no se trata de luchar EN las redes, sino con los contenidos PARA las redes. Aprendí esto de un maestro en las redes sociales y que ahora sin duda alguna tendría una palabra qué decir y que una vez me dijo “No es estar en las redes sociales, hay que saber estar en las redes sociales”.

Al parecer hay quienes creen que se juegan con las mismas reglas y parámetros de campañas anteriores. Para ellos un mensaje final: Colegas, esta elección es diferente.

Aparte de todo ello me quedan algunas preguntas:

¿La estrategia de “Teleceizar” es “subir” al empresariado nacional contra Villalta? ¿Y si no? 
¿Se han puesto a pensar a quién le tienen más miedo el empresariado a que llegue? ¿Están seguros que es a Villalta? ¿Será Guevara? ¿Será Araya?
¿Será que alguien cree que atacando a Villalta y polarizando la campaña el resultado ayudará a Araya? ¿Y si ayuda a otros? ¿Si es Solís? ¿Y si ayuda al abstencionismo?

El miedo en la política electoral costarricense.

Si alguna vez el miedo fue parte de nuestro escenario electoral (especialmente durante el TLC), esta vez corre por todas partes (http://www.nacion.com/nacional/elecciones2014/Sindicatos-empresarios-comparten-cautela_0_1381861845.html y http://www.nacion.com/nacional/elecciones2014/Johnny-Araya-Guevara-Maria-Villalta_0_1381861880.html). Lo relevante de las encuestas y a propósito de ellas, son además de los datos en sí mismos, especialmente las tendencias y aún más aquellas que trascienden los momentos electorales. Hoy aprovecho este principio, para escribir algunas líneas que me parecen pertinentes en el análisis de nuestra realidad nacional, en donde la pregunta fundamental es: ¿Cambió Costa Rica? La respuesta contundente es sí. Hoy ya no es posible pensarla con los parámetros que se venían utilizando – y que paulatinamente se han venido desgastando – para analizarla. Hoy es impredecible… ¿y saben qué? Me gusta y mucho que así sea. Nos está explotando en la cara, aquello que nosotros mismos hemos ayudado – por acción u omisión – a crear.

La política como resultado, no como causa:

Hace poco decía que la política es hoy lo que es producto de varios factores. Primero, resultado de la omisión, inoperancia e incapacidad de la clase dirigente, que cegada por el poder se ocupó de atender menesteres para los que la política no debe ser tomada. La corrupción, las componendas, el dar cabida a “pegabanderas”, plegarse a los grupos económicos ganadores y su modelo de desarrollo, así como gerenciar camarillas tóxicas no les ha deparado más que lo que hoy tenemos al frente. No se encargaron de renovar cuadros dirigentes, no se constituyeron en plataformas de pensamiento, programáticas, con apego a modelos país alternativos, no permitieron el ingreso de propuestas distintas aunque contrarias, para lograr en su propio seno sistemas de diálogo, negociación y concertación que luego pudiesen llevar a estadios superiores; no incorporaron demandas ciudadanas y canalizaron necesidades populares apremiantes que hoy les explotan en sus caras.

Segundo, es resultado de grupos privados, económicos, financieros, productivos y empresariales que padecen de los mismos vicios que los partidos políticos, uno a uno los arriba señalados. Lejos de ello se han venido ocupando en señalar a “la política” y “lo político” (Gobierno, Estado e institucionalidad) como un lastre para el desarrollo, como sinónimo de gollerías, ineficiencia e ineficacia, que ellos mismos se ocuparon de procurar para generar vacíos que pudieran ser llenados desde el mercado y la oferta privada. No hay más ganadores que quienes han trocado en lucrativa la ausencia del Estado en dinámicas y procesos que hoy nos tienen como un proyecto fallido para más de un millón de personas, con brechas cada vez más anchas, no con una sino con varias costarricas.

En tercer lugar, también han colaborado algunos medios de comunicación que igualmente se les pueden señalar algunos de los mismos yerros arriba indicados, y que no han hecho nada por profesionalizar y garantizar la calidad de sus representantes directos, que buscan sólo las notas negativas y que se regocijan mayoritariamente en las faltas que los políticos y la política comete, y en mucho menor medida el sector privado. Han venido dando un concierto cuya tonada se repite tautológica y sistemáticamente, una y otra vez, cual danza en dónde lo negativo, el dolor humano, los sucesos y no los aspectos medulares de la realidad nacional son parte del pentagrama que escriben cotidianamente.

Agreguemos a ello a organizaciones gremiales, sindicales, de empresa privada y también a la ciudadanía, enfrascados en un discurso que se mueve al son de los tres actores anteriores y que han tornado la crítica, negativa y hasta destructiva, como epítome y modelo de la acción ciudadana. En ellos encontramos crítica y señalamientos de estar mal que los políticos alcancen sus intereses validos de artimañas, pero hacen las propias amparados en la opacidad, la impunidad y la incapacidad de sus conciudadanos para detenerles en sus gollerías. Ciudadanas y ciudadanos que se saltan un alto, no pagan impuestos, violentan las filas y no acatan los procedimientos y reglas más básicas de convivencia, legales y de la democracia, y luego esperan que los políticos, empresarios y organizaciones sí lo hagan, cual si se tratara de una suerte de individuos impolutos, de distinta naturaleza que la propia.

Con ese panorama hoy hay quienes quisieran tener una Costa Rica igual a la del siglo pasado o en alguna forma predecible. Me llama la atención aquellas personas que hoy se quejan y señalan tener miedo de un candidato que supuestamente cobra comisiones, al pretedidamente comunista o al populista que miente sin reparo alguno, pero nunca han hecho nada por cambiar ese desenlace. Quisieran tener a un candidato o candidata para el cual nunca han hecho nada por constituirle, para generar su formación; quisieran tener una candidata o candidato ideal, que no puede darse en un escenario como el arriba descrito. ¿Cómo no tener miedo si se ha abandonado el ejercicio político para que otros asuman el control?

El miedo como factor generalizado:

¿Tiene miedo cierto sector de la sociedad que llegue José María Villalta al poder? ¿Tienen miedo otros sectores que llegue Johnny Araya? ¿Hay quienes le temen a la llegada de Otto Guevara a la Presidencia? La pregunta para todos es: ¿Hicieron algo para no tener que llegar a esta situación? ¿Qué ha hecho usted individualmente o colectivamente para que ese temido desenlace no sea el que tenemos hoy planteado? Si hoy hay empresarios que no quisieran ver lo que están viviendo, por ejemplo: ¿dónde estaban cuando en el país se plantearon las interrogantes y propuestas para el financiamiento de los partidos políticos? Yo quisiera ver a los banqueros y el sector financiero, hoy con las encuestas como único factor de “viabilidad” para el financiamiento,  teniendo que darle dinero a quien no quisieran darle ni un solo centavo, porque no creen en su proyecto político, porque tienen temor de lo que hará cuando llegue al poder. Dónde estaba este sector hoy preocupado cuando debió reunirse – taco a taco – con autoridades electorales para analizar las formas de financiamiento para la democracia.

Hoy nos enfrentamos potencialmente a un “TLC 2”, un escenario nuevamente escindido, dos costarricas, dos poblaciones, grandes brechas en todos los ámbitos, como la salud, la educación, el crédito, las posibilidades productivas, lo digital y muchas otras. No sólo entre ricos y pobres, sino también entre jóvenes con un panorama sombrío, adultos mayores con sistemas de pensiones quebrados, población urbana con mundos plagados de ilusiones consumistas y una población rural con un mundo cada vez más estrecho, en franco deterioro y exterminio. Con un discurso ecologista hacia afuera y con una realidad ambiental distinta a lo interno. ¿Dónde han estado los diálogos, los acercamientos? Seguimos en un mundo de miedos, de temores donde tememos aquello a lo que nosotros mismos hemos creado y de lo que sólo nosotros mismos tenemos la solución.

El Gobierno que hemos padecido en los últimos cuatro años es causa, pero principalmente resultado de lo mal que estamos. Igual nuestros partidos políticos, nuestro empresariado, nuestras organizaciones sindicales… en fin todo nuestro sistema de liderazgo y nuestra institucionalidad.

Parafraseando al doctor Manuel Rojas Bolaños, para las próximas elecciones está en juego mucho más que quién nos gobernará los próximos cuatro años. Está en juego el país. Si usted no quiere que el panorama esté tal como está, piense bien no sólo su voto, sino lo que sucede a partir de él. La política hoy en día es principalmente resultado, como causa de nuestras acciones.  No pidamos nada distinto, cuando no hemos hecho nada para cambiarlo.

Razones detrás del escenario electoral costarricense actual (segmentación y mensaje)

A continuación quisiera profundizar en algunos de los factores que explican la realidad electoral al día de hoy, con base en el último estudio de opinión pública. Dada la imagen preexistente, el enfoque que se impone es desde el punto de vista del partido en el gobierno, los elementos que entran en juego desde el punto de vista de la comunicación, los de índole material y luego algunos otros referentes a sus dos principales oponentes. La pregunta que muchas personas se hacen hoy es ¿por qué Araya ya no está al frente en las intenciones de voto? Veámoslo.

Un PLN desdibujado, mal conceptualizado, con un candidato con perfil débil (autoinfligido) y con la realidad en su contra. 

Elementos de comunicación política: 

  • Una campaña conceptualmente mal enfocada y que nunca permitió despegar al candidato de la figura de ser Alcalde, y lejos de catapultarlo a la Presidencia, lo amarró al plano municipal de candidato “constructor” ergo de “cemento y varilla”, no al de pensador y estadista necesario.
  • No ha sido una campaña de comunicación que le permita salir de la pesadilla de una 2da ronda, disruptiva, sino que más bien profundizó sus contradicciones (el desempleo reinante es producto del ejercicio en el poder de su propio partido) y expuso al candidato a críticas aún más profundas, flanco fácil de ataque espontáneo sin necesidad de mucha creatividad, cuya respuesta obvia es “no se le contrata, punto”.
  • Una campaña de corto alcance, de soluciones a problemas que no apuntan a aquellos que son estructurales y que debía evitar a toda costa como el modelo de desarrollo y sus consecuencias. Ha sido el gobierno quien le “robó la vuelta” a su candidato apropiándose de los procesos de concertación para la discusión fiscal, por ejemplo, y aunque carga todo el peso del costo político, existe consenso entre todos los actores involucrados que las mesas de negociación y el proceso completo ha sido positivo. Precisamente lo anterior posiciona una vez más a Araya ni como ideólogo ni pensador, y las acciones de gobierno terminan de liquidarlo, constriñéndole a la figura de “constructor” y no como Estadista para encarar los grandes retos nacionales.
  • Araya se alejó de los debates, en momentos en que no porque sean definitorios en sí mismos, sino porque en la actual coyuntura son comparativamente más difundidos, buscados y cubiertos por la prensa, justo cuando se adolece de recursos para pautar campañas publicitarias que logren silenciarles. Queda en la mente de las y los electores la frase que Araya opta por no ir a las “entrevistas de trabajo”.
  • Víctima del desenfoque conceptual, resultado de todo lo anterior, y a falta de un mejor mensaje, de una imagen diferente, se le confinó a la de un “constructor” del que ahora no podrá salir. Como aquellos actores que quedan encerrados en un papel del cual nadie ya los imagina de manera distinta y por lo tanto, sin poder aspirar a un protagonismo significativo.

La realidad en su contra:

  • Hoy el PLN es el partido a vencer, es el que está en el poder y eso es innegable. Este es el gobierno más impopular de la historia reciente y eso no es fácil quitárselo de encima…. Menos cuando se hace lo propio para no tener un proceso real de rompimiento y cuando lo más lejos que se estuvo fue durante el proceso de la carretera San Ramón San José.
  • El antiliberacionismo ha sido la constante desde el principio de la campaña, el voto castigo se sabría que vendría y Araya es hoy la cara visible (y posible) de que todo continúe – si se ve de manera optimista – por lo menos igual.  El propio candidato ha sido su lastre, y pese a ser el más conocido de todos los postulantes a la Presidencia de la República, desde el principio no contó con la mayoría de la población electoral, ha sido grande entre pequeños.
  • Hoy el PLN está en su nivel más bajo histórico de simpatías partidarias, eso le imprime al candidato una pesada carga, con un techo que muy rápidamente alcanza y que le impuso desde el inicio un “hasta aquí”, confinándole al estancamiento.
  • Ejemplo de todo lo anterior es que se duplicó la cantidad de personas que afirman jamás votarían por Araya. Mientras que para setiembre este grupo era de un 15%, para noviembre alcanza el 35%.
  • La oposición – antes especialmente liderada por Rodolfo Hernández – se movió, abandonó al candidato y cualquiera que le sustituyera desde el PUSC, y migró hacia José María Villalta. Siendo este el candidato que el mismo PLN ha escogido como su adversario, pues consideró que no le resultaba el más peligroso, sino el PAC.
  • Otros elementos adicionales pueden venir de gazapos y yerros en el tratamiento de la imagen, además de los ya señalados. Hoy ya no es cierto el dicho de que se busca que “hablen, aunque sea mal, pero que hablen”. La aparición de Araya en el camerino de la selección nacional de fútbol  y el famoso “casado de mil pesos”, han contribuido a la deteriorada imagen de Araya, que hoy busca en vallas color celeste, votos más allá de sus propias tiendas partidarias que le den una bocanada de aire fresco.
  • Para cerrar con broche de oro Araya lanzó su campaña de “caravanas de la salud” en una población que si bien es cierto ha pecado de ser víctima del clientelismo en el pasado, es hoy una de las más críticas y enconadas contra las acciones del PLN desde el Gobierno. Los grupos más vulnerables socioeconómicamente le pasan la factura al PLN y aunque este mire hacia fuera del Gran Area Metropolitana no hará más que traer a la memoria las profundas omisiones en la atención de los problemas sociales especialmente en esa Costa Rica, donde el modelo de desarrollo no se ha asomado más que para sumirles y mantenerles en la pobreza.

Escogió al enemigo que le está llevando a lo que hoy enfrenta:

  • El propio PLN ha basado su estrategia en desatender, en no responder y evitar a toda costa subirle el perfil al Partido Acción Ciudadana y su candidato. Cumplen así con una regla de oro, supuestamente, de no prestar atención a quien no se quiere que sea visto como su oponente. Ejemplo de ello es que cuando el candidato Luis Guillermo Solís lanzó un spot en el que le dice a don Johnny Araya que no lo contrataría, quien le responde es un candidato a diputado del PLN, pero no el candidato a la Presidencia de la República. Detrás de esta pretendida estrategia está el evitar precisamente que se vea al PAC como la opción al PLN, pues efectivamente es el partido que en una ocasión les hizo temblar, aún teniendo el PLN a su líder más fuerte de los últimos 20 años. Sin embargo, el PLN se decidió por el “divide y vencerás”, pero escogiendo como su contendor y enfilando sus baterías contra un partido pequeño, con un líder joven, sin mucha experiencia, de izquierda, con el cual se supone es fácilmente diferenciable. Lejos de ello puso la atención de la opinión pública en aquel que efectivamente hoy les tiene contra las cuerdas y que aceptó el reto y ha sabido sacarle provecho a la oportunidad de oro que el mismo PLN le ha dado.
  • José María Villalta, hoy en empate virtual con Araya y con un candidato con ya cuatro campañas presidenciales y un mensaje populista al extremo, ha resultado un buen lector de la realidad. Supo primero separarse en imagen de su antecesor y maestro, de la típica frase compleja, complicada por un lenguaje propio de los partidos de izquierda de los años 70, panfletaria y complicada incluso para quienes estudian ideologías, para adoptar un discurso raso, cotidiano y sí muy vehemente contra el estado de las cosas y el modelo de desarrollo imperante. Ha podido separarse de los políticos tradicionales, merced precisamente a su juventud y relativa poca experiencia en el Estado y ha sacado provecho de tres años y medio de exposición mediática privilegiada con una vitrina de alcance nacional, como el ser diputado de oposición.
  • Villalta reconoció que las reglas del juego en Costa Rica son el personalismo, el caudillismo y la antipolítica, y así tal cual se ha presentado a sí mismo en su campaña.
  • Aprovechó que el PLN evitara enfrentarse al PAC, para subir su perfil como una opción nueva, distinta y fresca en la política nacional, “sin rabo que le majen” y atrayendo especialmente a jóvenes (masa electoral relevante – hoy poco más del 50% del electorado costarricense tiene menos de 40 años) y de los niveles socioeconómicos más bajos, precisamente ahí donde el PLN ha fallado en los últimos ocho años, al menos.
  • Para cerrar con broche de oro en este otro aspecto, es Villalta quien se apropia esta vez del factor del “miedo”, contraataca antes de ser el atacado y torna suyo el factor otrora recurrente y cansino al que acuden los partidos tradicionales ante las opciones alternativas distintas y aunque sea “rosadas” ideológicamente hablando. Así se construye desde ya el miedo para la población no es que llegue Villalta, es que llegue Araya. Se les paga con la misma moneda.
  • El otro candidato que hoy tiene enfrentado al PLN es el Movimiento Libertario, cuya virtud es una campaña absolutamente populista, ramplonamente, sin ningún reparo y de manera abierta. Ello ha hecho, en lo fundamental, aunado a un mayor y amplio conocimiento del candidato Guevara entre la población, que se encuentre disputando el primer lugar. Su principal estrategia: disputarle al PLN en su propio campo de batalla, los segmentos de la población más proclives al clientelismo… y el PLN por estar concentrado en Villalta, no le ha puesto atención.

Al día de hoy, tenemos un escenario electoral donde se ha movido – en términos netos – poco más de un 30% del electorado, habiéndose dicho desde hace dos meses que se estaba ante una situación electoralmente inestable, con sólo una tercera parte de la población ya decidida por algún candidato y otra tercera parte con alta movilidad o al menos voto “suave”. El principal afectado de esta situación es el PLN, quien aporta porcentualmente más a esa inestabilidad y movilidad del voto, mientras que la otra gran fuente fueron quienes por un momento creyeron en el señor Hernández, hoy nuevamente director del Hospital Nacional de Niños y una historia de terror en la política nacional.

Sin duda habrá otros factores, pero de momento… esos me parecen más que suficientes para explicar lo que hoy vemos. Hasta la próxima encuesta seria.

Nuevo en el barrio (TicoBlogger).

Hoy llego por primera vez a este vecindario. Igual, como quien se pasa o llega a una nueva casa, tengo todas las ilusiones, expectativas y además todos los temores del caso. Así que ruego comprensión y además paciencia, mientras me logro adaptar.

Debo agradecer a José Medrano por su (insistente) paciencia y llamados de participar en este espacio, al que en innumerable cantidad de veces he venido de visita, porque todas y todos quienes aquí habitan son de una u otra forma referentes en múltiples temas. En efecto, por este barrio paso con alguna regularidad para escucharles, para ver qué piensan, para establecer puntos de análisis y comparación, para tomar en consideración puntos de vista que enriquecen la discusión nacional. Así que, talvez sea tiempo de además de escuchar, me sume como un ciudadano más que lo que quiere es conversar.

Nos hablamos.