Escenarios electorales II (noviembre 2013)

Fotografía por (ALBERT MARÍN) nación.com
Fotografía por Albert Marín – nación.com

Permítaseme reiterar que las encuestas no son instrumentos de predicción, por lo tanto sólo nos dicen cuál es el escenario actual (o más cercano que se ha medido) acerca de la situación electoral del país, especialmente a la que la mayoría de las personas prestan atención: la intención de voto. Habiendo dicho esto, caben dos precisiones más: como no predicen no fallan y como no predicen no aciertan. Ergo, le invito a que conversemos acerca del escenario que mayor cantidad de elementos nos ofrece, según el último  estudio serio de opinión pública en el país, que se ha difundido por medios de comunicación (http://www.nacion.com/nacional/Pais-favorito-meses-elecciones_0_1381461963.html).

a)      El período de análisis: 

Tal como  lo señalara hace poco más de un mes atrás, es importante considerar el período en el que se realiza el estudio. Primero porque en las opiniones, actitudes y acciones políticas intervienen una gran cantidad de factores y por ello hay que tener claridad qué sucedió durante este momento, esto porque la opinión pública tiene comportamiento de “flujo” y por lo tanto cambia o es sujeto de cambio, según los acontecimientos y situaciones que se presenten principalmente. Segundo porque nos permite analizar cuáles de esos acontecimientos o hechos intervinieron durante el período en que se realiza el estudio. Siendo así, y con base en el estudio señalado (llevado a cabo entre el 8 y el 20 de noviembre) tenemos que durante este período se consolidaron las principales estrategias de campaña para cada uno de los partidos políticos y de las acciones de gobierno, tanto de política pública como comunicativas.

Si tomamos en consideración que durante este período el Gobierno de la República decidió tomar como trinchera las redes sociales para dar a conocer sus acciones, tenemos entonces sólo una muestra de que no cayeron en tierra fértil, primero merced a la ya tendencia absoluta de mala imagen que se afincó entre la ciudadanía desde hace ya mucho tiempo, además de que las mismas redes sociales son adversas – en su mayoría, al igual que la sociedad que las contiene – a la comunicación gubernamental (no podría ser de otra forma, pues los internautas sociales no son una “especie distinta” de la sociedad a la que pertenece) y tercero porque la información que por ahí transita es de alcance limitado, como bien se sabe.

En segundo lugar se presentaron una gran cantidad de debates presidenciales, académicos, mediáticos y demás, todos muy publicitados y difundidos por los medios de comunicación, que se dan en un escenario donde cobran mayor relevancia relativa precisamente virtud a los limitados esfuerzos que pueden hacerse a través de propaganda dados los pocos recursos económicos con que cuentan los partidos políticos para pautar. Si algún candidato decidió no ir, su silencio esta vez fue mucho mayor y mucho más difundido por los medios y resentido por la población.

Los anteriores son sólo dos elementos a mencionar que pudieron haber jugado un papel preponderante durante el período en que se realiza la consulta que nos convoca.

b)      Escenarios:

Ahora bien, lo que nos muestra el estudio es que se tienen varios escenarios. El primero y obvio, aunque no se dice tal cual, es que ya estamos frente a una segunda ronda. Lo que dije hace poco más de un mes, lo reitero: “La sombra del estancamiento y de la segunda ronda es el fantasma que aqueja a Araya ya desde hace tiempo y se convertirá, al parecer, cada vez más en una pesadilla para él y su equipo a medida que se consoliden las tendencias electorales.” Bueno, ya la segunda ronda se convirtió en una realidad. Al momento en que se realizó el estudio Araya está más de 10 puntos porcentuales de alcanzar la Presidencia de la República en primera ronda. Lo mismo es cierto para Villalta y Guevara, sus más cercanos adversarios.

Este escenario termina de completarse con lo que varios analistas venimos insistiendo desde hace ya mucho tiempo:

a) El PLN está en crisis – igual que todos los demás partidos – y hoy se erige como la minoría más grande, entre el resto de minorías partidarias. Simpatizar con un partido político no es hoy un fenómeno que caracterice a la mayoría de la población costarricense y de ello no escapa ninguna agrupación electoral.

b) Además, deja ver que – algo que hemos venido también señalando ampliamente – es más la población que está en contra de don Johnny Araya que aquella que le apoya. Es hoy el candidato que mayor proporción de la ciudadanía señala como aquel por el que nunca votaría. Así que el “techo”, tanto por partido político – porque ya no tiene de dónde sacar más o crecer más entre simpatizantes liberacionistas – así como por ser un candidato no deseado mayoritariamente, se convierten en los dos factores que han venido marcando su estancamiento y ahora si decrecimiento.

c) Hartas veces hemos dicho, quienes analizamos la situación política nacional, que lo anterior es un factor estructural en Araya, por ello se ha señalado que a mayor participación ciudadana en las urnas mayor probabilidad de una segunda ronda, mayor probabilidad que Araya pierda o se le dificulte en demasía resultar triunfante en el actual proceso electoral.

Merced a que los resultados del estudio en su presentación responsablemente consideran el margen de error (y cuales son los límites superior e inferior dado por el error muestral) nos deja ver que actualmente existe un empate virtual entre el candidato del Frente Amplio, el Movimiento Libertario y el Partido Liberación Nacional; siendo el primero el que resulta beneficiado principalmente durante el período de trabajo de campo del estudio que estamos analizando. Bien sabemos que las encuestas no son fotografías, sino “películas” (muestran un fenómeno en movimiento) y por lo tanto lo relevante no es tanto la “carrera de caballos” como fundamentalmente las tendencias. Y es que precisamente este estudio viene a validar lo que ya la encuesta del CIEP (http://www.semanariouniversidad.ucr.cr/index.php?option=com_content&view=article&id=11732&Itemid=70) que analizáramos la vez anterior en este mismo espacio. Estas tendencias son el crecimiento que venían mostrando Guevara y Villalta y el posible empate virtual que protagonizaban. Pero también – en aquella oportunidad – hablábamos que estaríamos frente a la posibilidad de que Villalta estuviese por encima de Guevara. Hoy una realidad. También vimos la tendencia decreciente del PUSC (luego de la salida de Hernández) fenómeno hoy consolidado.

Debo señalar de nuevo – tal como lo mencionara en mi artículo anterior – que si estos escenarios le parecen a usted confusos aún o demasiado complicados para dar por sentado algo, tiene una percepción correcta. Lo único que al día de hoy tenemos tendencia un poco más clara es un escenario con una segunda ronda, José María Villalta con una ligera ventaja, mientras Araya y Guevara se encuentran en virtual empate. Asimismo, el escenario nos pone a pensar que de haberse dado una segunda ronda , durante el período entre el 8 y el 20 de noviembre de este año, Araya no habría resultado vencedor. Esto encuentra explicación en el mayor anti-liberacionismo, la mayor proporción que señala nunca votaría por él, la mayoría de la población que se manifiesta contra el Gobierno de Laura Chinchilla. Todo ello pese a una enorme cantidad de factores que se suponía jugarían a favor de Araya, como sus 26 años de paso por la Municipalidad de San José, Festivales de la Luz, Juegos Centroamericanos y – yo agregaría – “gracias a” una pésima campaña publicitaria, mal concebida, mal conceptualizada y que lejos de favorecerle, evidenció y terminó de ponerle en desventaja al candidato oficialista. De haberse dado una segunda ronda con Villalta al frente, este podría atraer a una parte del PAC – los más “progresistas” – mientras que el Movimiento Libertario atraería a parte del Liberacionismo y viceversa. ¿Cuál habría resultado ganador? De momento parecería que – tal como están las cosas al día de hoy, tienen más probabilidad de resultar electos Villalta y Guevara, que Araya.

La política electoral de nuestro país es hoy un fenómeno en grado sumo complejo. Aún no pueden soltarse campanas al viento y  es – como he insistido durante todo este tiempo – como pretender medir un temblor y saber su magnitud (en números) mientras este sucede y la aguja del sismógrafo estuviera moviéndose. Lo que sí es cierto es que la política en Costa Rica cambió y lo ha hecho radicalmente, quienes pretendan continuar midiéndola, pensándola o analizándola con parámetros de años anteriores errarán estrepitosamente. Hoy más que nunca – no sólo porque las encuestas no predicen – es necesario recordar que hay múltiples factores intervinientes en los fenómenos políticos y que por lo tanto los desenlaces son impredecibles.

Nos hablamos para el próximo estudio… esta vez debo agregar: “serio”.